Guanajuato presentó un balance de dos años en materia educativa con avances en cobertura de educación inicial, permanencia escolar y resultados de aprendizaje, durante las reuniones regionales de las siete delegaciones del estado previas al ciclo escolar 2026-2027. El dato más visible es el crecimiento de la atención a la primera infancia: la cobertura en educación inicial pasó de 6.6 a 11.9 por ciento, lo que permitió incorporar a cerca de 18 mil niñas y niños a ese servicio.
El ajuste no se limita a la matrícula. Se habilitaron 74 planteles de preescolar que antes no ofrecían primer grado, con lo que más estudiantes pueden cursar los tres años completos de ese nivel y llegar con mejor preparación a la primaria. La medida apunta a un problema de fondo: la trayectoria educativa suele definirse en los primeros años, y la asistencia temprana reduce el riesgo de rezago posterior.
En permanencia escolar, el abandono en primaria bajó de 3.02 a 0.02 por ciento, mientras que en educación media superior pasó de 14 a 9 por ciento. Esos resultados también movieron la posición de Guanajuato en indicadores nacionales: avanzó del lugar 20 al 10 en cobertura de educación inicial y del 22 al 12 en bachillerato. La subsecretaria de Educación Básica, María Guadalupe Valenzuela Ríos, atribuyó los avances al trabajo coordinado entre jefaturas de sector, supervisiones, directivos y docentes.
El balance incluye la evaluación de la Medición Integral de Aprendizajes (RIMA), en la que el estado registró en dos años un incremento de 12 puntos en lenguaje y 10 en matemáticas. La lectura, la escritura y el pensamiento lógico-matemático se mantienen como prioridades, junto con la atención al rezago y el acompañamiento cercano a las escuelas.
Para el nuevo ciclo, la Secretaría de Educación de Guanajuato continuará con la estrategia de 370 escuelas focalizadas, que brinda atención prioritaria a planteles con menores resultados y seguimiento a los que ya muestran mejoras. En una primera etapa, 290 escuelas salieron de los niveles más bajos de focalización, según el recuento oficial.
A partir de noviembre iniciará un proceso de formación para jefas y jefes de sector y para supervisoras y supervisores escolares, con un esquema mixto de capacitación presencial y virtual con especialistas. El objetivo es que el liderazgo educativo se traduzca en decisiones concretas dentro de cada plantel, como el uso de los resultados de aprendizaje para detectar a estudiantes en riesgo y ajustar la práctica pedagógica.
El caso de Irapuato ilustra la escala del operativo: la Reunión Regional de Educación Básica de la Delegación Regional IV reunió a autoridades de educación inicial, preescolar, primaria y secundaria. El delegado regional, Juan Luis Saldaña López, señaló que esa región atiende a cerca de 400 mil estudiantes, lo que hace más relevante la coordinación entre supervisores, directivos y docentes.
Los avances reportados son relevantes, pero también plantean retos prácticos. Ampliar la cobertura inicial implica garantizar espacios, personal formado y condiciones para sostener la asistencia; reducir el abandono en bachillerato exige mantener el acompañamiento una vez que los estudiantes regresan o permanecen en la escuela. El seguimiento de las 370 escuelas focalizadas y la formación de supervisores serán los puntos donde se podrá medir si la tendencia se consolida en los próximos ciclos escolares.
