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miércoles, 4 de noviembre de 2026

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Guanajuato restringe celulares en escuelas básicas desde este martes

La medida aplica en planteles públicos y particulares de preescolar, primaria y secundaria durante toda la jornada escolar, con un periodo de adaptación de dos a tres meses y un enfoque preventivo antes que sancionador.

Estudiantes en un salón de clases de educación básica en Guanajuato
Estudiantes en un salón de clases de educación básica en Guanajuato

Las escuelas públicas y particulares de educación básica de Guanajuato comenzaron a aplicar este martes 3 de noviembre la restricción del uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos personales durante la jornada escolar. La disposición abarca preescolar, primaria y secundaria, e incluye tanto las horas de clase como los recreos, con el objetivo de reducir distracciones y ampliar el tiempo disponible para la lectura, la escritura, el juego y la convivencia entre estudiantes.

La Secretaría de Educación de Guanajuato elaboró los lineamientos con base en la reforma a la Ley de Educación estatal y en las disposiciones nacionales sobre el tema. El proceso incluyó mesas de diálogo con autoridades y comunidades educativas, de acuerdo con la información disponible. El secretario del ramo, Luis Ignacio Sánchez Gómez, sostuvo que la medida busca fortalecer el aprendizaje y recuperar espacios de convivencia que incidan en el bienestar emocional y social de niñas, niños y adolescentes.

El alcance de la norma cambia según el nivel educativo. En preescolar, primaria y secundaria el celular queda vedado durante toda la jornada. En educación media superior solo podrá utilizarse cuando forme parte de actividades académicas previamente planeadas y autorizadas por la institución. En educación superior, cada plantel definirá las condiciones de uso conforme a sus propias disposiciones, por lo que la restricción no es uniforme en todo el sistema educativo estatal.

El gobierno estatal pidió a madres, padres y tutores acompañar la medida desde casa, promover hábitos digitales saludables y evitar que sus hijas e hijos lleven teléfonos a la escuela. Como parte de ese compromiso, se solicitará a las familias firmar una carta responsiva para respaldar el cumplimiento de las nuevas reglas. La participación de las familias se plantea como un componente operativo, no solo simbólico, porque buena parte del cumplimiento dependerá de lo que ocurra antes de que el estudiante cruce la puerta del plantel.

Aunque las disposiciones entran en vigor este 3 de noviembre, se contempla un periodo de adaptación de entre dos y tres meses. Durante ese lapso, autoridades educativas, directivos, docentes y familias trabajarán de manera coordinada para facilitar la aplicación. El enfoque será principalmente educativo y preventivo, con prioridad al diálogo, la orientación y la construcción de acuerdos, antes que a las sanciones.

La medida llega en un contexto de discusión amplia sobre el papel de los dispositivos móviles en la vida escolar. Distintos sistemas educativos han ensayado restricciones parciales o totales con resultados desiguales, y especialistas suelen coincidir en que el efecto depende menos de la prohibición en sí que de la capacidad de las escuelas para ofrecer alternativas de uso del tiempo y de la consistencia con que se aplique la regla. En Guanajuato, el periodo de adaptación permitirá observar cómo responden planteles con distintos recursos y realidades, desde escuelas urbanas con alta conectividad hasta comunidades donde el celular cumple funciones de comunicación con las familias.

Para las familias, la medida implica ajustes prácticos: reorganizar la comunicación con estudiantes durante el horario escolar, prever canales de contacto con la escuela y revisar rutinas digitales en casa. Para los docentes, supone asumir la aplicación cotidiana de la norma y documentar las excepciones académicas previstas para media superior. Para los estudiantes, el cambio más visible será la ausencia del dispositivo en recreos y clases, con la expectativa de que ese tiempo se traduzca en actividades de convivencia y aprendizaje.

El éxito de la restricción dependerá de su aplicación consistente en los planteles, de la claridad de los lineamientos para casos particulares y de la comunicación entre escuelas y hogares durante los próximos meses. La autoridad educativa deberá dar seguimiento a cómo se implementa la medida en un universo amplio de escuelas públicas y privadas, y valorar si el enfoque preventivo se sostiene cuando aparezcan las primeras resistencias o incumplimientos.

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