Guanajuato vive un crecimiento inédito en su educación media superior que empieza a presionar la capacidad de las universidades. El estado pasó del lugar 24 al 12 nacional en cobertura de bachillerato y sumó más de 20 mil espacios para jóvenes que antes estaban fuera del sistema, de acuerdo con los indicadores expuestos durante la Tercera Sesión Ordinaria de la Asamblea General de la Comisión Estatal para la Planeación de la Educación Superior (COEPES).
La matrícula de bachillerato asciende a 268 mil 588 estudiantes, con 100 mil 144 jóvenes de nuevo ingreso y una absorción de 101.2 por ciento, lo que en la práctica significa que existe capacidad para atender a prácticamente todos los egresados de secundaria que desean seguir estudiando. La cobertura en ese nivel subió de 74.9 a 78.6 por ciento, lo que llevó a la entidad del sitio 21 al quinto lugar nacional.
El avance no se limita al ingreso. El abandono escolar en media superior bajó de 13.3 a 9.4 por ciento y la eficiencia terminal subió de 68.9 a 70.3 por ciento, de modo que más jóvenes no solo entran al bachillerato sino que permanecen y concluyen. Esos indicadores anticipan una demanda mayor sobre la educación superior en los próximos años.
Actualmente las universidades e instituciones de educación superior de Guanajuato atienden una matrícula de 239 mil 794 estudiantes, con 58 mil 788 de nuevo ingreso y más de 40 mil egresados, cifras que colocan al estado en el séptimo lugar nacional por tamaño de matrícula universitaria. El abandono en ese nivel también disminuyó, de 7.7 a 6.9 por ciento.
El punto débil está en la transición entre ambos niveles: la absorción en educación superior es de 61.4 por ciento. Es decir, una parte relevante de quienes terminan el bachillerato no encuentra lugar o no continúa de inmediato sus estudios universitarios, un cuello de botella que el crecimiento del bachillerato hará más visible.
Ante ese panorama, la COEPES, integrada por universidades, instituciones educativas y representantes del sector productivo, coincidió en que el crecimiento de la media superior es una oportunidad pero también un desafío. El objetivo planteado es ampliar la oferta educativa, reforzar modalidades flexibles y duales y consolidar la vinculación con el sector productivo para que más jóvenes accedan a la formación profesional.
El secretario de Educación estatal, Luis Ignacio Sánchez Gómez, resumió el reto durante la sesión: prepararse para que quienes hoy cursan el bachillerato encuentren también un lugar en la educación superior. La administración estatal atribuye los avances a una estrategia para evitar que ningún joven quede fuera del sistema educativo.
Para las familias guanajuatenses, el efecto práctico es doble. Por un lado, hay más espacios y mejores condiciones para cursar la preparatoria; por otro, la presión se traslada a las universidades, donde la ampliación de grupos, turnos y programas determinará si ese impulso se traduce en más profesionistas o se frena en la puerta de ingreso.
El reto para los próximos años será convertir el crecimiento del bachillerato en más lugares universitarios, con planeación entre autoridades, universidades y empresas. Sin esa ampliación, el avance en cobertura de media superior podría quedar como un logro parcial frente a la aspiración de miles de jóvenes que buscan continuar sus estudios.
