Las actividades primarias de Guanajuato crecieron 5.0% durante el primer semestre de 2026, más del doble que el promedio nacional de 2.1%, según el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del INEGI. El dato semestral combina un primer trimestre particularmente dinámico con un segundo periodo de retroceso, por lo que el balance depende del corte que se observe.
Entre enero y marzo de 2026, el sector primario guanajuatense registró un avance de 33%, mientras que de abril a junio la variación anual fue negativa en 7.7%. Esa caída corresponde únicamente al segundo trimestre y no al acumulado del semestre, de acuerdo con la lectura de los ciclos productivos que acompaña la información oficial.
La comparación anual del segundo trimestre está condicionada por el desempeño excepcional de 2025. En ese mismo periodo del año previo, el sector primario estatal creció 31%, lo que elevó de forma significativa la base contra la cual se mide el resultado de 2026. Con una base tan alta, una variación negativa no implica necesariamente una contracción equivalente en volumen físico de producción.
El sector primario incluye agricultura y ganadería, actividades sujetas a condiciones climáticas, disponibilidad de agua, costos de insumos y calendarios de siembra y cosecha. Por esa razón, los datos trimestrales suelen presentar oscilaciones más pronunciadas que otros sectores de la economía y conviene leerlos como tendencia, no como un resultado aislado.
Para el ámbito rural, el desempeño del campo se traduce en ingresos de productores, empleo temporal y precios de alimentos. Un crecimiento semestral superior al nacional sugiere una posición relativamente favorable del estado, pero la caída del segundo trimestre anticipa presiones sobre las unidades productivas que dependen de una sola temporada de cosecha o de la venta de ganado.
El gobierno estatal mantiene 22 programas de apoyo al sector durante 2026, orientados a insumos, maquinaria, equipamiento, tecnificación, infraestructura, asistencia técnica, sanidad y comercialización. Estas acciones buscan reducir costos de producción y mejorar la capacidad de las unidades agropecuarias frente a las condiciones del ciclo.
La administración encabezada por Libia Dennise García Muñoz Ledo, a través de la Secretaría del Campo, sostiene que el acompañamiento coloca a productoras y productores en el centro de la política pública. El reto práctico será sostener el ritmo del primer trimestre en un entorno de costos de insumos y disponibilidad de agua que afecta a todo el sector agropecuario del Bajío.
El dato semestral de 5.0% ofrece un punto de partida para medir el cierre de 2026. La evolución del tercer y cuarto trimestre permitirá distinguir si el crecimiento responde a una tendencia sostenida o si el resultado se explica principalmente por el arranque de año. Para las familias que viven del campo, esa diferencia se traduce en estabilidad de ingresos y en la posibilidad de planear la siguiente temporada.
