La NASA ha intensificado el uso de aeronaves a escala y remotamente tripuladas para acelerar la innovación en el vuelo. A través del Laboratorio de Vuelo Subescala Dale Reed, ubicado en el Centro de Vuelo Armstrong en California, la agencia espacial prueba nuevos conceptos aeronáuticos de manera más rápida y económica que con aeronaves de tamaño real.
Entre las plataformas disponibles se encuentran el cuadricóptero Alta-X, el DROID con una envergadura de 3 metros, y el Multi-Use Cub de 4.3 metros de envergadura, diseñado para transportar cargas experimentales. También se utiliza el HQ-90 para pruebas de despegue y aterrizaje vertical eléctrico.
Uno de los proyectos destacados es FireSense, que voló en el Bosque Estatal de Ginebra, Alabama, a unos 160 kilómetros al sur de Montgomery. Allí, un dron Alta-X equipado con un sensor de la NASA recopiló datos meteorológicos locales que influyen en el movimiento del humo y el comportamiento del fuego. Esta información podría ayudar a las agencias operativas a tomar mejores decisiones en incendios forestales y asignar recursos de manera más eficiente.
Otro proyecto es EPIC (Mejora de Paracaídas mediante Instrumentación del Dosel), que lanzó una cápsula con un paracaídas y un sensor flexible desde el Alta-X. Las pruebas demostraron que un sensor flexible puede ayudar a estudiar paracaídas supersónicos, lo que podría hacerlos más seguros y confiables para entregar instrumentos científicos a Marte.
El laboratorio también ha contribuido al desarrollo de la Tecnología de Evitación de Colisiones Automática. Una versión simplificada, el Sistema Automático de Evitación de Colisiones contra el Suelo, fue instalada en el DROID y funcionó bien, allanando el camino para una versión comercial que proporcione alertas y señales de dirección. La Oficina de Transferencia Tecnológica de NASA Armstrong busca licenciar la tecnología para que empresas estadounidenses la comercialicen.
Además, el planeador de ala volante Prandtl-D, diseñado y fabricado en Armstrong, demostró que un diseño de ala torsionada puede reducir la resistencia y generar empuje en las puntas, mejorando la eficiencia de combustible. El Prandtl-D original se encuentra en la colección del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian, y el Prandtl-D3 está en el Centro de Ciencias de California en Los Ángeles. Los investigadores continúan desarrollando la siguiente generación.
El laboratorio cuenta con capacidades de prototipado rápido, manufactura 3D y fabricación de compuestos. Un equipo de ingenieros y técnicos ofrece diseño de componentes personalizados para necesidades únicas de investigación. También apoya la integración eléctrica y mecánica, y los procesos de seguridad y preparación para el vuelo.
Estas pruebas con aeronaves subescala permiten a la NASA madurar ideas innovadoras, acelerar el aprendizaje y facilitar la transición a vuelos a escala real, beneficiando misiones de aeronáutica, ciencia y exploración.
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El Laboratorio de Vuelo Subescala Dale Reed de la NASA, en California, utiliza drones y aeronaves no tripuladas para probar innovaciones como sistemas anticolisión y paracaídas supersónicos, acelerando su desarrollo a menor costo.
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