El programa de Buenas Prácticas Ambientales del estado de Guanajuato tendrá un componente nuevo en 2027: el cuidado y la protección de la fauna. La titular de la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT), Karina Padilla, presentó el ajuste durante una entrega de distintivos a centros de gobierno y a una institución educativa, en la que también se reconoció a dependencias que ya operan bajo este esquema.
El nuevo eje contempla acciones concretas dentro de las instalaciones participantes, como la instalación de jardines polinizadores, señalización, comederos, bebederos, refugios y nidos para animales, además de jornadas de limpieza y trabajo conjunto con asociaciones dedicadas a la protección animal. Con ello, el programa busca que las instituciones no solo midan su consumo de recursos, sino también su relación con el entorno vivo.
Hasta ahora, las Buenas Prácticas Ambientales se concentraban en la medición y reducción del uso de recursos como residuos, insumos, materiales, energía y agua, así como en la conservación de espacios naturales. La incorporación de la fauna amplía el alcance del esquema y obliga a las instituciones a documentar acciones que antes quedaban fuera de sus indicadores habituales.
En el acto se entregaron Distintivos de Buenas Prácticas Ambientales a los centros de gobierno de Irapuato, Celaya, Celaya extensión II, Guanajuato Puerto Interior y León, además de la Secretaría de Finanzas y su Dirección General de Recursos Materiales, Servicios Generales y Catastro. El Plantel Irapuato I del Colegio de Educación Profesional Técnica del Estado de Guanajuato (CONALEP) recibió el reconocimiento por quinto año consecutivo.
La procuradora Padilla describió el cuidado del medio ambiente como un compromiso que trasciende lo institucional y lo situó también como una responsabilidad personal. Manuel Cortés López, director de los Centros de Gobierno Irapuato, Celaya y Extensión II Celaya, coincidió en que se trata de una tarea compartida con visión de futuro, y consideró que el distintivo debe servir como estímulo para sostener el trabajo.
Por parte del CONALEP Plantel Irapuato 1, su director, Mario Santiago Osorio González, recomendó mantener la alianza con la Procuraduría y pidió a los colaboradores buscar beneficios para ellos y sus familias, al destacar los cinco años de colaboración en materia ambiental. La entrega de distintivos funciona, en la práctica, como una verificación periódica de que las sedes cumplen con medidas de reducción de consumo y manejo de residuos.
El programa parte de una idea sencilla: las instituciones públicas y educativas generan impactos ambientales medibles en su operación diaria, desde el gasto de electricidad y agua hasta la producción de desechos. Las Buenas Prácticas Ambientales buscan que esos efectos se cuantifiquen y se reduzcan mediante acciones verificables, y que el resultado se refleje tanto al interior de las instalaciones como en su entorno.
Para la ciudadanía, el alcance de este tipo de programas depende de que las acciones se mantengan en el tiempo y de que los distintivos no se queden en un reconocimiento simbólico. La incorporación de la fauna en 2027 plantea un reto adicional: dar seguimiento a jardines polinizadores, refugios y bebederos, y documentar su funcionamiento, además de sostener las mediciones ya existentes sobre energía, agua y residuos en los inmuebles participantes.
