La presidenta Claudia Sheinbaum planteó abrir un debate nacional sobre el uso de inteligencia artificial, celulares y plataformas digitales, una discusión que cruza educación, derechos digitales, seguridad, salud mental y regulación tecnológica.
El tema llegó a la conferencia presidencial en medio de preocupaciones crecientes por el uso de herramientas de IA para generar contenidos falsos, manipular imágenes, suplantar identidad o amplificar campañas de desinformación. También aparece la inquietud sobre el impacto de celulares y plataformas en niñas, niños y adolescentes.
La Secretaría de Educación Pública fue señalada como una de las instancias que podría impulsar consultas con madres, padres y comunidades escolares. Ese enfoque sugiere que el Gobierno busca iniciar la regulación desde el terreno educativo antes de avanzar hacia reglas más amplias para plataformas y desarrolladores.
Para México, el reto será evitar respuestas simples. Regular la IA puede ayudar a contener deepfakes, fraudes y abusos digitales, pero una norma mal diseñada también puede abrir espacios de censura, vigilancia o criminalización de usos legítimos.
La discusión tendrá impacto electoral y económico. En 2027, las campañas locales podrían enfrentar contenidos sintéticos y operaciones de desinformación más sofisticadas, mientras empresas, escuelas y gobiernos ya usan sistemas de IA sin un marco público suficientemente claro.
