El Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó cambios a los lineamientos de propaganda electoral con el objetivo de proteger a niñas, niños y adolescentes frente al mal uso de la inteligencia artificial y los deepfakes. La medida, dada a conocer esta semana, establece la prohibición de este tipo de contenidos manipulados y condiciona el uso de herramientas de IA al consentimiento explícito de madres, padres o tutores cuando aparezcan menores.
La decisión se tomó en el contexto de un proceso electoral cada vez más expuesto a la desinformación y a la manipulación digital. Los deepfakes, que consisten en videos o audios alterados con apariencia realista, han sido señalados como un riesgo para la integridad de los procesos democráticos y, en particular, para la protección de la infancia, que puede ser utilizada sin autorización en piezas propagandísticas.
Con esta modificación, el INE busca que los partidos políticos y candidatos se abstengan de emplear este tipo de recursos en sus campañas. Además, se establece que cualquier uso de inteligencia artificial en propaganda que involucre a menores deberá contar con el permiso expreso de sus responsables legales, lo que otorga un marco de protección más claro ante el avance tecnológico.
En paralelo, el organismo electoral avaló la realización de la Consulta Infantil y Juvenil 2027, un ejercicio de participación que busca recoger las opiniones de este sector de la población para orientar políticas públicas. Esta consulta, que se ha realizado en años anteriores, permite que niñas, niños y adolescentes expresen sus inquietudes sobre temas que les afectan, como la seguridad, el medio ambiente o el acceso a la educación.
La medida tiene implicaciones prácticas para los actores políticos, que deberán revisar sus estrategias de comunicación para evitar el uso de contenidos sintéticos engañosos. También representa un avance en la regulación de la inteligencia artificial en el ámbito electoral mexicano, un tema que ha cobrado relevancia en diversos países ante el riesgo de manipulación del electorado.
Para la ciudadanía, esta modificación significa una mayor protección de los derechos de la infancia y una vigilancia más estricta sobre el contenido que circula durante las campañas. No obstante, especialistas advierten que la efectividad dependerá de la capacidad del INE para monitorear y sancionar las infracciones, así como de la cooperación de las plataformas digitales.
La decisión se da en un momento en que el uso de herramientas de inteligencia artificial se ha generalizado, no solo en el ámbito político, sino también en la vida cotidiana. La regulación electoral mexicana se suma así a los esfuerzos internacionales por establecer límites éticos y legales a esta tecnología, priorizando la protección de los grupos más vulnerables.
El INE no detalló los mecanismos específicos de verificación o sanción, pero se espera que en los próximos meses se publiquen los criterios operativos. Mientras tanto, los partidos y candidatos deberán adecuar sus manuales de propaganda para cumplir con las nuevas disposiciones, que entrarán en vigor en el próximo proceso electoral.
Con estas acciones, el organismo electoral reafirma su compromiso con una democracia más segura y participativa, donde la tecnología no se convierta en un vehículo de engaño, sino en una herramienta para fortalecer la confianza ciudadana.
