La búsqueda de personas desaparecidas en Baja California Sur sumó un nuevo capítulo con la segunda etapa del registro de fosas comunes en panteones de Loreto y Comondú. Los trabajos, a cargo de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, buscan reunir información técnica que permita realizar exhumaciones controladas y, con ello, recuperar e identificar restos que permanecen sin nombre bajo resguardo del Estado.
La titular de la comisión estatal, Lizeth Collins Collins, explicó que esta fase se realizó en coordinación con el Centro Nacional de Identificación Humana de la Comisión Nacional de Búsqueda. La ampliación da continuidad a las labores que ya concluyeron su primera etapa en La Paz y a los avances registrados en Los Cabos, de modo que el registro empieza a cubrir distintos puntos de la geografía estatal.
En Loreto, el personal técnico trabajó en los panteones Los Dolores y Paraíso del Recuerdo. En Comondú, las labores se concentraron en el panteón municipal Mayor Enrique Aguilar, ubicado en la colonia 4 de Marzo, en Ciudad Constitución. Estos cementerios se suman a los sitios ya revisados en otras demarcaciones.
Las tareas incluyeron recorridos de inspección, levantamientos topográficos, registros fotográficos con dron y prospecciones del subsuelo mediante técnicas no invasivas. A ello se agregaron reuniones de coordinación con autoridades municipales y personal pericial, con el fin de ordenar el trabajo en campo y compartir criterios técnicos.
El objetivo de fondo es integrar un registro de las zonas con fosas comunes en los cinco municipios de Baja California Sur. Con esa información, la comisión pretende planificar exhumaciones controladas y avanzar en la recuperación e identificación de personas fallecidas que hoy permanecen sin identificar. La propia titular destacó la importancia de contar con datos técnicos precisos y de mantener la coordinación entre las instituciones involucradas.
El uso de técnicas arqueológicas, geológicas y geofísicas permite documentar el subsuelo sin remover restos de manera inmediata. Esa precaución resulta relevante en un contexto donde cualquier intervención en un panteón debe equilibrar la búsqueda de verdad con el respeto a los espacios funerarios y a los procesos forenses.
Para las familias que buscan a una persona desaparecida, el registro representa una etapa previa indispensable: sin mapas confiables de las fosas comunes, las exhumaciones carecen de una base ordenada. El avance en Loreto y Comondú no resuelve por sí solo las identificaciones, pero sí amplía la información disponible para futuras diligencias.
El proceso también involucra a los gobiernos municipales, que administran los panteones y facilitan el acceso a los predios. La coordinación entre la comisión estatal, la instancia nacional de identificación humana y las autoridades locales será determinante para sostener el ritmo de los trabajos en el resto de la entidad.
Con esta segunda etapa, Baja California Sur avanza en la construcción de un registro técnico de fosas comunes que, de mantenerse y concluirse, podría dar paso a exhumaciones controladas y a nuevos esfuerzos de identificación. El reto inmediato es completar la cobertura en los cinco municipios y traducir los datos recabados en acciones forenses concretas para quienes aún esperan respuestas.
