Cinco agrupaciones de música tradicional de Quintana Roo recibieron 27 instrumentos musicales como parte de un esfuerzo por mantener vigentes las prácticas musicales ancestrales y asegurar que niñas, niños y jóvenes de comunidades mayas aprendan estos repertorios. La entrega incluyó timbales, flautas, sonajas, caracoles y violines, entre otros, y se canalizó a través del Instituto de la Cultura y las Artes.
Las agrupaciones beneficiadas practican música prehispánica, charanga jaranera y mayapax, tres expresiones que forman parte del paisaje sonoro de la península. El apoyo alcanza a comunidades de Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Bacalar, entre otras localidades contempladas en el programa, de acuerdo con la información disponible.
El respaldo no se limita a la entrega de equipo. La intención declarada es que los músicos y maestros que transmiten estos conocimientos cuenten con mejores condiciones para desarrollar sus proyectos, lo que a su vez puede fortalecer la economía comunitaria y la continuidad de las tradiciones que sostienen la identidad quintanarroense.
La música mayapax, asociada a comunidades mayas de la zona central del estado, y la charanga jaranera, con presencia en festividades y celebraciones locales, dependen en buena medida de la transmisión oral y del trabajo de agrupaciones que en muchos casos operan con recursos limitados. La dotación de instrumentos busca reducir una de las barreras materiales que enfrentan estos grupos.
El acto de entrega incluyó la participación de la agrupación de la Casa de la Cultura de Bacalar, que recitó el poema en maya "Ha Lal Ja", que significa Carrizos de Agua. En el evento estuvieron la titular del Instituto de la Cultura y las Artes, Lilian Villanueva Chan; el diputado Saulo Bernés Aguilar, en representación del Congreso del Estado, y Melisa Verduzco Flores, secretaria general del Ayuntamiento de Othón P. Blanco.
Para las comunidades mayas de Quintana Roo, la música tradicional cumple una función que va más allá de lo artístico: acompaña ceremonias, festividades y rituales comunitarios, y su continuidad depende de que existan espacios y condiciones para que las nuevas generaciones la aprendan. La entrega de instrumentos se inscribe en ese propósito, aunque su impacto dependerá de que las agrupaciones cuenten también con acompañamiento sostenido.
El programa contempla a más localidades además de las tres mencionadas, aunque no se precisó el número total de comunidades ni el calendario de futuras entregas. Tampoco se detalló el costo de los instrumentos ni el proceso mediante el cual se seleccionó a las agrupaciones beneficiadas.
La preservación del patrimonio musical enfrenta presiones como la migración, el relevo generacional y la competencia de otras ofertas culturales. En ese contexto, el apoyo a agrupaciones y maestros locales representa una medida con efectos prácticos sobre la continuidad de estas expresiones, siempre que se traduzca en condiciones duraderas para quienes las practican y enseñan.
