La Escuela Primaria Ignacio Zaragoza, turno matutino, se llevó el primer lugar del cuarto Rally de Educación Ambiental “Agentes de Cambio”, una jornada en La Paz que reunió a más de 120 estudiantes de nivel básico y en la que el Liceo Montessori y la Primaria 5 de Abril completaron el podio, en segundo y tercer sitio respectivamente.
El rally fue convocado por la Secretaría de Planeación Urbana, Infraestructura, Movilidad, Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEPUIMM) y contó con la participación de alumnos de otros planteles de la capital sudcaliforniana. La competencia no se limitó a una premiación: los asistentes resolvieron retos prácticos sobre reciclaje, biodiversidad, cultura ecológica y cuidado del agua, con lo que la actividad buscó traducir conceptos ambientales en decisiones cotidianas.
La titular de la SEPUIMM, Carolina Armenta Cervantes, subrayó la importancia de inculcar desde la infancia el cuidado del medio ambiente y de los recursos naturales, y reconoció el trabajo de docentes y comunidades escolares en esa tarea. Su mensaje apunta a una idea de fondo: la educación ambiental no depende solo de una campaña escolar, sino de la constancia de las escuelas y las familias.
El ejercicio también muestra una lógica de colaboración institucional. Para realizar el rally se sumaron la Secretaría de Educación Pública, la Comisión Estatal del Agua, la Comisión Nacional del Agua, la Comisión Nacional Forestal, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y el Ayuntamiento de La Paz. Esa concurrencia de dependencias estatales, federales y municipales sugiere que el tema del agua y la biodiversidad se aborda como un asunto que cruza competencias y presupuestos.
Para las familias de La Paz, el impacto práctico está en el tipo de aprendizajes que los menores llevan a casa: separar residuos, entender el valor de los ecosistemas locales y reconocer el costo del desperdicio de agua en una entidad con estrés hídrico. Esos hábitos, si se sostienen, pueden influir en el consumo doméstico y en la forma en que las nuevas generaciones evalúan proyectos urbanos y ambientales.
El rally, sin embargo, es una actividad acotada a una jornada y a un grupo de planteles. Su alcance real dependerá de que las escuelas participantes den continuidad a los contenidos y de que las autoridades mantengan programas similares en otras zonas de la ciudad, no solo en las escuelas que ya cuentan con condiciones para competir. La equidad entre planteles públicos y privados es un punto que conviene observar en próximas ediciones.
La premiación reconoce el esfuerzo de la Ignacio Zaragoza, pero el valor de la convocatoria está en haber puesto a más de un centenar de estudiantes de nivel básico frente a problemas ambientales concretos. En una entidad donde el agua y la conservación del territorio son temas sensibles, ese tipo de formación temprana tiene consecuencias que van más allá del trofeo.
El reto para la SEPUIMM y las dependencias aliadas será convertir el entusiasmo de un rally en una práctica escolar permanente y medible. Sin seguimiento, la actividad corre el riesgo de quedarse en un evento anual; con continuidad, puede aportar a una cultura ambiental que la ciudad necesita.
