El gobierno israelí instruyó a sus fuerzas militares a ampliar el control territorial en la Franja de Gaza, una medida que amenaza con cerrar aún más el margen de una tregua negociada.
La decisión ocurre en medio de presiones internacionales para detener los ataques, permitir asistencia humanitaria y construir un acuerdo que reduzca el costo civil del conflicto.
Organismos humanitarios han advertido que cada nueva operación militar agrava el desplazamiento de familias, la falta de alimentos y el colapso de servicios básicos.
La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una ocupación prolongada y sus consecuencias para la estabilidad regional.
