La edición 2027 del libro Guinness World Records dedica dos páginas a las Morismas de Bracho, la festividad religiosa y cultural que cada agosto reúne a miles de participantes en la capital zacatecana. El reconocimiento retoma el registro obtenido en 2025, cuando la representación fue certificada como la recreación histórica más grande del mundo, con 17 mil 601 personas contabilizadas.
El secretario de Turismo de Zacatecas, Le Roy Barragán Ocampo, destacó que el espacio concedido en el libro es inusual para los registros de este tipo y subrayó que la puesta en escena involucra a unas 23 mil personas entre actores, cofradías y participantes. Para el funcionario, se trata de un reconocimiento a una expresión cultural que trasciende el espectáculo y que las familias zacatecanas viven como un acto de fe.
Las Morismas de Bracho conmemoran el martirio de San Juan Bautista y recrean batallas entre milicias cristianas y musulmanas. La tradición tiene raíces en la España bajomedieval y se presume que llegó a Zacatecas a inicios del siglo XVII como una vía de evangelización, incorporando con el tiempo elementos indígenas a los de origen español. Su antecedente documentado más antiguo es la hermandad creada en 1824 con apenas 14 integrantes, que una década después fue elevada a cofradía con 330 devotos.
La fiesta se realiza en el cerro de Bracho, donde el minero Domingo Tagle Bracho reedificó la que sería la primera iglesia de Zacatecas. Cada año arranca el último jueves de agosto con el lavatorio de la imagen del santo y la escenificación de su martirio; el domingo siguiente se lleva a cabo la batalla principal, en la que los moros desfilan desde el centro de la ciudad hacia las lomas donde los cristianos los esperan en formación de cruz.
El contenido de las representaciones incluye tres jornadas: la Batalla de Lepanto, el Coloquio de los 12 Pares de Francia —basado en el Cantar de Roldán y los caballeros de Carlomagno— y la Decapitación de San Juan Bautista. Lepanto tiene un vínculo directo con la capital, pues Felipe II, líder de la Liga Santa contra los otomanos, otorgó el título de ciudad a Zacatecas el 20 de junio de 1588.
El vestuario es uno de los sellos distintivos de la festividad. Los cristianos, conocidos como barbones, visten de tinto con barbas postizas y capas largas, en una mezcla de uniformes de zuavo francés, romanos y soldados. Esa estética, junto con la escala de la escenificación, ha llamado la atención de publicaciones internacionales y de visitantes que cada año se suman a la festividad.
El reconocimiento en el libro Guinness 2027 ocurre después de que la tradición obtuvo el registro oficial en agosto de 2025. Para Zacatecas, el impacto es doble: por un lado, coloca a la entidad en el mapa turístico internacional; por otro, plantea retos de organización, seguridad y logística para recibir a más visitantes durante las jornadas de agosto, cuando la ciudad ya concentra una importante afluencia.
La difusión de las Morismas en una publicación de alcance global también abre la conversación sobre la preservación de una tradición de más de dos siglos, sostenida por cofradías y familias que transmiten los papeles de generación en generación. El reto para las autoridades y los organizadores será mantener el carácter religioso y comunitario de la festividad frente a la creciente atención mediática y turística que trae consigo un reconocimiento de esta magnitud.
