La Secretaría de Salud de Guanajuato incorporó 560 planteles educativos de nivel estatal al programa Espacios Socialmente Responsables contra el Dengue, una estrategia que busca reducir criaderos del mosquito transmisor dentro de las escuelas y extender la prevención a estudiantes, docentes y familias. Del total, 161 planteles ya fueron acreditados como espacios promotores de la salud y libres de criaderos, mientras que 399 escuelas han sido intervenidas con acciones preventivas y conformación de comités escolares.
El programa se apoya en la estrategia conocida como Lava, Tapa, Voltea y Tira, que promueve eliminar recipientes y objetos capaces de acumular agua y convertirse en criaderos. La dependencia estatal también difunde medidas de protección personal, como el uso de repelente, ropa de manga larga y mosquiteros, con el fin de disminuir el contacto con mosquitos. El secretario de Salud, Gabriel Cortés Alcalá, señaló que estas acciones forman parte de una estrategia integral para fortalecer conocimientos, habilidades y actitudes en la comunidad educativa.
El desglose por municipio muestra avances desiguales. En escuelas acreditadas, León concentra 66 planteles, seguido por San Miguel de Allende con 32, Celaya con 24, el municipio de Guanajuato con 20, Irapuato con 11 y León Delta con 8. En escuelas intervenidas, Irapuato reporta 90, León 119 y León Delta 25, mientras que Celaya suma 56, el municipio de Guanajuato 55, Salamanca 48, Acámbaro 5 y San Miguel de Allende apenas 1.
El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos del género Aedes, principalmente Aedes aegypti, que se reproduce en agua estancada. En México, los casos suelen aumentar durante la temporada de lluvias y en zonas cálidas o templadas donde el insecto encuentra condiciones para reproducirse. La eliminación de criaderos en escuelas y viviendas es una de las medidas más eficaces para cortar la cadena de transmisión, junto con la protección personal.
La incorporación de planteles al programa implica que las comunidades escolares participen en la vigilancia y eliminación de posibles criaderos, además de recibir información preventiva. Para las familias, esto puede traducirse en entornos escolares más saludables y en una mayor conciencia sobre prácticas sencillas que reducen el riesgo de contagio en casa. Sin embargo, el alcance real dependerá de la continuidad de las acciones y de la participación sostenida de directivos, docentes y padres.
La estrategia estatal también contempla la acreditación de espacios promotores de la salud, un reconocimiento que exige cumplir con criterios de limpieza y control de criaderos. Aunque el boletín no detalla el calendario de nuevas incorporaciones ni los recursos asignados, el avance reportado sugiere un esfuerzo por institucionalizar la prevención en el ámbito educativo, más allá de campañas temporales.
En un estado con municipios de alta densidad como León, Irapuato y Celaya, la coordinación entre autoridades sanitarias y escolares resulta clave para evitar brotes que afecten la asistencia a clases. La experiencia de años recientes muestra que las acciones aisladas tienen menor impacto si no se acompañan de saneamiento básico y participación comunitaria.
El programa se presenta como una vía para involucrar a toda la comunidad educativa en la vigilancia y eliminación de criaderos. El reto será mantener el ritmo de acreditación e intervención en los planteles restantes y verificar que las medidas se traduzcan en una reducción medible de riesgos, no solo en registros administrativos.
