La capital duranguense vivió este fin de semana una de sus tradiciones más emblemáticas: la Cabalgata Villista, que en su edición 2026 convocó a más de 6 mil jinetes y a miles de familias que acompañaron el recorrido por las principales calles del Centro Histórico. El evento formó parte de los festejos por el 463 aniversario de la fundación de la ciudad y de la Feria Nacional Francisco Villa.
El recorrido partió de la antigua Estación del Ferrocarril y avanzó por la avenida 20 de Noviembre hasta concluir en el Lienzo Charro de las instalaciones de la feria, donde más de 10 mil personas se dieron cita para la tradicional Comida de los Cabalgantes, amenizada por el Grupo Laberinto. En ese marco, el gobernador Esteban Villegas Villarreal, acompañado de su esposa Marisol Rosso Rivera, cortó el listón del Monumento al Cabalgante, una obra conmemorativa por los 20 años del recinto ferial en su sede actual.
Durante el acto, el presidente de la Asociación de Cabalgantes de Durango, Jesús Quiñónez, entregó un reconocimiento al mandatario estatal por su respaldo a las cabalgatas y a la comunidad ecuestre. “Aquí está el sueño cumplido en honor a todos los cabalgantes del estado de Durango”, expresó Quiñónez. Por su parte, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Durango, Rogelio Soto Ochoa, destacó que esta actividad es una de las más representativas de la feria, pues cada año reúne a miles de jinetes y familias en torno a una tradición que forma parte de la identidad local.
La celebración incluyó también una rifa en la que se entregaron monturas, una traila y diversos artículos para cabalgantes, como un reconocimiento a quienes mantienen viva esta costumbre. El ambiente festivo, con música y folclor, reflejó el orgullo por las raíces duranguenses, en una jornada que combinó historia, convivencia y tradición.
La Cabalgata Villista es una de las actividades más esperadas de la feria, que cada año atrae a participantes de distintos municipios del estado y de otras entidades. Para muchos asistentes, representa una oportunidad de reencontrarse con las costumbres y de transmitirlas a las nuevas generaciones, en un contexto donde las tradiciones ecuestres siguen siendo un pilar de la cultura local.
El evento también tuvo un impacto económico y social, pues la afluencia de visitantes beneficia a comercios y servicios de la zona, al tiempo que fortalece el sentido de pertenencia entre los duranguenses. Las autoridades estatales han señalado que la feria continuará con su programación hasta el cierre de las festividades, con actividades para toda la familia.
La jornada concluyó sin incidentes reportados, y los organizadores hicieron un balance positivo de la participación ciudadana. Con esta edición, Durango reafirma su compromiso con la preservación de sus tradiciones, que son un atractivo tanto para locales como para turistas.
En un contexto nacional donde las festividades populares buscan reactivarse tras los años de pandemia, la Cabalgata Villista se consolida como un referente de unidad y cultura en el norte del país. La participación de más de 6 mil jinetes es una muestra de la fuerza de esta tradición, que año con año convoca a miles de personas a celebrar la historia y el espíritu de Durango.
