La Secretaría de Seguridad Pública de Zacatecas mantiene en proceso de capacitación a 31 elementos de seguridad y custodia, además de personal de Policía Procesal, como parte de un programa permanente para fortalecer las capacidades operativas dentro del sistema penitenciario estatal. El grupo se encuentra en formación bajo criterios de legalidad, disciplina y respeto a los derechos humanos, según lo previsto en la normatividad vigente.
El contenido del programa abarca materias como acondicionamiento físico, defensa personal, cultura de la legalidad, doctrina penitenciaria, valores éticos, delitos e infracciones, sistema de justicia penal, Ley Nacional de Ejecución Penal y normatividad sobre custodia penitenciaria. También incluye el uso legítimo de la fuerza, un tema sensible en la operación cotidiana de los centros de reinserción social.
La formación del personal penitenciario es un componente que incide directamente en la calidad del servicio y en las condiciones de internamiento. Un custodio con herramientas actualizadas tiene mayor capacidad para prevenir incidentes, actuar conforme a protocolos y evitar prácticas que deriven en violaciones a derechos humanos o en responsabilidades administrativas y penales.
En Zacatecas, como en otras entidades, el sistema penitenciario enfrenta presiones derivadas de la sobrepoblación, la presencia de grupos delictivos al interior de los penales y la rotación de personal. La capacitación continua busca cerrar brechas de competencia y homologar criterios de actuación entre quienes tienen a su cargo la seguridad de las personas privadas de la libertad.
El impacto de estas acciones trasciende el ámbito interno de los centros. Una custodia profesional reduce riesgos de motines, fugas o actos de corrupción, situaciones que afectan la seguridad pública y la confianza ciudadana en las instituciones. Además, la correcta aplicación de la Ley Nacional de Ejecución Penal es una obligación del Estado mexicano frente a compromisos nacionales e internacionales en materia de derechos humanos.
La dependencia estatal señaló que la capacitación continua es una vía para mejorar las competencias del personal y fortalecer la operación del sistema penitenciario. Con ello se busca contribuir a un servicio ordenado y apegado a la ley, aunque los resultados dependerán de la continuidad de los programas y de la evaluación efectiva de los conocimientos adquiridos.
Para la ciudadanía, el desempeño de los cuerpos de custodia se traduce en condiciones de seguridad dentro y fuera de los penales. La profesionalización también puede influir en la reinserción social, al garantizar que las personas privadas de la libertad reciban un trato conforme a la normatividad y tengan acceso a los procesos previstos para su reintegración.
El reto para las autoridades estatales es sostener estos procesos de formación en el tiempo, evaluar su impacto y asegurar que el personal capacitado permanezca en funciones. La capacitación aislada no resuelve por sí sola los problemas estructurales del sistema penitenciario, pero constituye una condición necesaria para avanzar hacia instituciones más confiables y respetuosas de los derechos fundamentales.
