Donald Trump difundió un video generado con inteligencia artificial para burlarse de la cancelación de un programa televisivo que durante años mantuvo una postura crítica hacia él.
El material provocó reacciones por el uso de herramientas sintéticas en la comunicación política, especialmente cuando se utilizan para ridiculizar adversarios o periodistas.
La publicación se inscribe en una relación conflictiva entre el mandatario y sectores de medios estadounidenses, a los que suele acusar de parcialidad.
Especialistas advierten que el uso político de IA crecerá y obligará a reforzar criterios de verificación, transparencia y alfabetización mediática.
