Donald Trump volvió a provocar controversia al difundir una imagen de Irán intervenida con símbolos estadounidenses, en medio de un escenario diplomático especialmente sensible.
El gesto fue leído por críticos como una muestra de presión política y retórica imperial en momentos en que las negociaciones buscan evitar una nueva escalada militar.
La publicación combina comunicación digital, propaganda política y mensaje geopolítico, elementos habituales en la estrategia pública del mandatario.
Analistas advierten que este tipo de señales puede dificultar la confianza entre partes cuando existen conversaciones activas sobre seguridad regional.
