El general de división Alejandro Vargas González asumió la comandancia de la Tercera Región Militar, con sede en Mazatlán, en sustitución del general Héctor Ávila Alcocer.
La región comprende Sinaloa y Durango, dos entidades estratégicas para operaciones de seguridad federal por su posición territorial, rutas carreteras y presencia de grupos criminales. El cambio de mando ocurre en un contexto de refuerzos, decomisos y operativos contra laboratorios clandestinos.
El relevo no es un trámite menor: la comandancia regional coordina despliegues, interlocución con autoridades estatales y prioridades operativas de la Secretaría de la Defensa Nacional en una zona de alta sensibilidad.
En Sinaloa, la agenda de seguridad se mantiene marcada por violencia, decomisos, presencia militar y presión política sobre resultados. En Durango, la coordinación regional también influye en vigilancia carretera, zonas rurales y respuesta ante delitos federales.
El nuevo mando tendrá como primera prueba mantener continuidad operativa y mejorar coordinación con Guardia Nacional, fiscalías y gobiernos estatales. Para la población, los indicadores clave serán reducción de hechos violentos, detenciones relevantes y menor afectación a la vida cotidiana.
