El gobierno de Naucalpan concluyó la pavimentación de la calle San Miguel, en la colonia San José de los Leones, una obra de 552.06 metros cuadrados que beneficia de manera directa a alrededor de 664 habitantes de la zona, según informó el propio ayuntamiento. Los trabajos incluyeron el retiro de la carpeta asfáltica previa, la colocación de concreto hidráulico y la aplicación de pintura para señalización vial, con lo que se busca una superficie más uniforme y de mayor vida útil.
La intervención forma parte del programa COMUNA, que el municipio presenta como una estrategia de mejoramiento de espacios públicos con participación vecinal. La lógica del programa apunta a que las comunidades identifiquen necesidades y que las obras se ejecuten con presencia territorial, en contraste con administraciones anteriores que, según el propio gobierno municipal, atendían a las colonias de manera insuficiente.
Durante la entrega de los trabajos, el presidente municipal Isaac Montoya Márquez sostuvo que su administración busca transformar Naucalpan mediante una política de cercanía y presencia permanente en el territorio. El edil afirmó que, con base en indicadores del INEGI, durante el primer año de su gestión el municipio registró un incremento de 319 por ciento en la inversión pública destinada a la reconstrucción, lo que lo colocó como la demarcación con mayor crecimiento en ese rubro a nivel nacional.
Montoya agregó que en los dos primeros años de su gobierno se ha invertido más de mil millones de pesos en obra pública, monto que se amplió para 2026 con el objetivo de llegar a más comunidades. Se trata de cifras que el ayuntamiento atribuye a indicadores oficiales, pero que conviene contrastar con los reportes públicos de gasto y con los tiempos de ejecución de las obras para dimensionar su alcance real.
El programa COMUNA se presenta como una pieza de una estrategia más amplia denominada Huellas de la Transformación, que incluye mejoramiento de iluminación, rescate de jardines y remozamiento general de colonias, barrios, pueblos y fraccionamientos. La meta declarada es alcanzar 200 puntos de intervención en el territorio municipal y garantizar que cada comunidad cuente al menos con una obra o acción que mejore su entorno.
Para los vecinos de San José de los Leones, el efecto inmediato es una vialidad en mejores condiciones para traslados cotidianos, actividad escolar, comercio local y servicios de emergencia. La calidad de la superficie y la señalización también inciden en la seguridad vial, sobre todo en calles donde el deterioro previo obligaba a maniobras de riesgo o generaba daños a vehículos.
El impacto de este tipo de obras depende de su continuidad y mantenimiento. La pavimentación con concreto hidráulico suele ofrecer mayor durabilidad que el asfalto, pero requiere planeación de drenaje, atención a fugas de agua y cuidado de coladeras para evitar encharcamientos y grietas prematuras. La señalización recién aplicada también demanda mantenimiento periódico para conservar su función.
El presidente municipal mencionó además la construcción de la Línea 3 del Mexicable como un proyecto que, dijo, mejorará la movilidad, reducirá tiempos de traslado y disminuirá emisiones contaminantes, además de generar oportunidades económicas en zonas cercanas a sus estaciones. Ese tipo de obras de mayor escala suelen tener efectos urbanos amplios, aunque su concreción depende de presupuestos, permisos y coordinación entre niveles de gobierno.
La pavimentación de la calle San Miguel es, en términos prácticos, una obra acotada: poco más de medio millar de metros cuadrados y un beneficio directo para cientos de habitantes. Su relevancia está en el modelo que el ayuntamiento dice impulsar, con intervenciones dispersas en el territorio y participación vecinal, y en la promesa de extender ese esquema a 200 puntos. El seguimiento ciudadano a los tiempos, costos y resultados de cada obra será lo que permita medir si la estrategia cumple lo anunciado.
