La aportación económica de mujeres mexicanas en Estados Unidos volvió a colocarse en el centro del debate migratorio por su peso en sectores esenciales.
Trabajadoras mexicanas participan en cadenas de cuidado, servicios, comercio, producción alimentaria y actividades que sostienen comunidades enteras en ambos lados de la frontera.
Además de su contribución laboral, las remesas y redes familiares fortalecen economías locales en México, especialmente en municipios con alta migración.
El dato subraya la distancia entre discursos antimigrantes y la realidad económica de millones de hogares y empresas estadounidenses.
