El Ayuntamiento de Los Cabos mantiene una estrategia permanente de supervisión en distintos puntos del municipio para prevenir y detectar posibles casos de trabajo infantil, con presencia constante en zonas de alta actividad comercial y turística. La labor la encabeza la Dirección de Inspección Fiscal en coordinación con el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), la Secretaría General, la Dirección General de Seguridad Pública y el Sistema Municipal DIF.
El jefe de Inspección Fiscal, Manuel Barajas Gerardo, señaló que las labores de campo buscan verificar que toda actividad económica se realice conforme a la normatividad vigente. Durante los recorridos, el personal revisa que establecimientos y comerciantes cuenten con la documentación y permisos necesarios para operar, lo que convierte la inspección comercial en un filtro adicional para identificar situaciones que vulneren los derechos de la niñez y la adolescencia.
La estrategia se concentra en puntos con alta actividad comercial, particularmente en zonas turísticas del municipio, donde la afluencia de visitantes y la presencia de comercio informal o temporal pueden aumentar la exposición de menores a actividades laborales no permitidas. La vigilancia en esos corredores no se limita a la vía pública: también alcanza a establecimientos que deben acreditar su operación legal.
El enfoque interinstitucional permite atender dos frentes. Por un lado, la prevención del trabajo infantil con perspectiva de derechos, es decir, priorizando la restitución de garantías sobre la sanción inmediata. Por otro, la consolidación de espacios seguros, ordenados y regulados tanto para residentes como para visitantes, según planteó el funcionario municipal.
La coordinación entre inspección fiscal, SIPINNA, Seguridad Pública y DIF implica que un hallazgo en campo puede derivar en atención inmediata por la vía de protección de derechos, no solo en una multa administrativa. Esa ruta institucional es relevante porque el trabajo infantil suele estar asociado a condiciones de vulnerabilidad que requieren acompañamiento social, no únicamente respuesta punitiva.
Para la ciudadanía, la medida tiene efectos prácticos en dos sentidos. Los comercios formales enfrentan una revisión más frecuente de permisos y documentación, lo que puede traducirse en mayor certeza sobre las reglas de operación. Las familias y visitantes, por su parte, encuentran un canal institucional activo para reportar casos sospechosos ante las autoridades municipales.
Los Cabos es uno de los destinos turísticos con mayor peso económico en Baja California Sur, lo que concentra actividad comercial en corredores como la zona hotelera y el centro de San José del Cabo. Esa dinámica genera presión sobre el espacio público y vuelve necesaria una vigilancia sostenida, especialmente en temporadas altas de visitantes.
La continuidad de estos operativos dependerá de la capacidad operativa de las áreas involucradas y de que la ciudadanía utilice los canales de denuncia disponibles. La protección de la niñez en entornos turísticos no se resuelve con una sola campaña, sino con presencia constante y coordinación entre dependencias, que es precisamente lo que el Ayuntamiento afirma mantener en marcha.
