Los Cabos se coloca a la cabeza de Baja California Sur en el registro de inmuebles para el Segundo Simulacro Nacional 2026, que se realizará el sábado 19 de septiembre a las 11:00 horas. De acuerdo con la Dirección Municipal de Protección Civil, el municipio acumula 235 inmuebles inscritos y alrededor de 20 mil personas listas para participar, entre familias, empresas, escuelas y dependencias públicas.
El ejercicio se convoca en el marco del Día Nacional de Protección Civil y plantea la hipótesis de un sismo de magnitud 7.1 con epicentro en Mexicali, Baja California. La elección de ese escenario no es casual: obliga a las corporaciones y a la población a ensayar respuestas ante un evento de gran escala que, por la distancia, pondría a prueba los protocolos de comunicación y coordinación entre municipios y estados.
El titular de Protección Civil municipal, Francisco Cota Márquez, señaló que la cifra de participación se desprende del reporte de la Coordinación Nacional de Protección Civil y que el registro seguirá abierto hasta la noche del viernes 18 de septiembre a través de la plataforma oficial y de las redes sociales de la dependencia. La inscripción previa permite a las autoridades dimensionar cuántas personas se sumarán y qué inmuebles requerirán seguimiento.
Para Los Cabos, la actividad sísmica registrada durante el año refuerza la pertinencia del simulacro. Aunque la región no concentra la sismicidad más intensa del país, los movimientos telúricos han sido perceptibles en distintos momentos y han generado inquietud entre residentes y turistas. La preparación busca reducir la improvisación en los primeros minutos después de un temblor, cuando la información suele ser escasa y las decisiones rápidas.
Una particularidad de esta edición es que el simulacro cae en sábado, un día en que muchas personas permanecen en casa y no en sus centros de trabajo o escuelas. Por esa razón, el Ayuntamiento hizo un llamado especial a las familias para que participen desde sus hogares y elaboren su Plan Familiar de Protección Civil, con rutas de evacuación definidas, puntos de reunión y la inclusión de niñas y niños, adultos mayores, personas con discapacidad y animales de compañía.
La recomendación apunta a un vacío frecuente en los ejercicios: los simulacros suelen concentrarse en oficinas y planteles educativos, mientras que los hogares quedan fuera de la planeación. Un plan familiar básico contempla identificar zonas de menor riesgo dentro y fuera de la vivienda, acordar un punto de encuentro y mantener a la mano documentos, agua y un botiquín. También implica revisar instalaciones de gas y electricidad, así como fijar muebles que puedan caer.
La participación de empresas y escuelas es relevante porque permite evaluar tiempos de evacuación, rutas y señalización. En el caso de los inmuebles registrados, las brigadas internas suelen recibir capacitación previa y designar responsables de conteo, primeros auxilios y comunicación. Sin embargo, la utilidad del ejercicio depende de que los resultados se documenten y se corrijan las fallas detectadas, no solo de que se cumpla con la actividad.
El contexto nacional refuerza la necesidad de estos ejercicios. México se ubica en una zona de alta sismicidad y cada año se registran miles de movimientos, la mayoría imperceptibles. La cultura de la prevención ha avanzado con simulacros masivos, alertas sísmicas y planes escolares, pero persisten retos como la falta de mantenimiento en inmuebles antiguos, la ocupación irregular de zonas de riesgo y la baja participación en comunidades rurales.
Para los habitantes de Los Cabos, el simulacro del sábado representa una oportunidad concreta de practicar qué hacer antes, durante y después de un sismo. La actividad no sustituye la revisión estructural de viviendas ni la actualización de protocolos, pero sí ayuda a que la respuesta inicial sea más ordenada. La invitación está abierta y el registro cierra la noche del viernes.
