La presidenta provisional del Instituto Nacional Electoral (INE), Blanca Cruz, delineó un periodo de gestión basado en decisiones colegiadas, revisión administrativa y transparencia, con el objetivo de dar certidumbre al organismo de cara al proceso electoral de 2027. En entrevista radiofónica, Cruz señaló que su designación fue resultado de un acuerdo unánime entre las consejerías electorales tras la salida de Guadalupe Taddei, y sostuvo que el principal compromiso del Consejo General será conducir al Instituto mediante el consenso.
Uno de los anuncios centrales fue que no hará uso de las facultades extraordinarias asociadas a la Presidencia del INE. Cualquier decisión relevante, dijo, será analizada y acordada por las consejerías, lo que marca un cambio de estilo frente a la administración anterior y busca recomponer la confianza interna del órgano electoral.
Cruz informó que ya fueron solicitadas las renuncias de funcionarios señalados en los videos que detonaron la reciente crisis institucional. Además, adelantó que continuará la revisión de áreas estratégicas, de integrantes de la Junta General Ejecutiva y del personal de confianza adscrito a la Presidencia. Los cambios, explicó, buscan fortalecer el perfil técnico de las áreas y garantizar la continuidad de las actividades del Instituto.
Respecto a los contratos y convenios suscritos durante la administración anterior, la consejera presidenta provisional aseguró que serán revisados con apoyo de las áreas administrativas, jurídicas y del Órgano Interno de Control para identificar posibles irregularidades y determinar las acciones procedentes dentro del marco legal. Este punto es relevante porque el INE maneja recursos públicos y su capacidad de fiscalización interna es uno de los principales reclamos ciudadanos tras la crisis.
Sobre el futuro de la institución, Cruz señaló que buscará que la próxima presidencia mantenga el modelo de decisiones consensuadas para fortalecer la gobernabilidad y la rendición de cuentas dentro del Consejo General. “La primera petición será que podamos seguir tomando decisiones colegiadas y que regresemos la fortaleza de la colegialidad al máximo órgano de dirección del INE”, expresó.
Al referirse a la situación del organismo tras la renuncia de Taddei, la funcionaria sostuvo que el INE mantiene plena capacidad operativa y continúa trabajando a través de sus órganos centrales, juntas locales y distritales en todo el país. “El Instituto está de pie, está fuerte, está sólido”, afirmó, en un intento por transmitir certidumbre a la ciudadanía y a los actores políticos.
Finalmente, rechazó señalamientos relacionados con contrataciones realizadas durante su gestión al frente del organismo electoral de Puebla y aseguró que todos los procedimientos se realizaron mediante licitaciones públicas y cuentan con respaldo documental. La revisión de contratos y la solicitud de renuncias son pasos iniciales; el reto será que esas decisiones se traduzcan en resultados verificables y en una institución que llegue al proceso electoral de 2027 con reglas claras y confianza ciudadana.
