Guerrero comenzó a preparar la temporada de incendios forestales de 2027 con un esquema que separa la prevención del combate directo. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil del estado y la Comisión Nacional Forestal (Conafor) acordaron reforzar la fase preventiva entre noviembre y febrero, y definir las acciones operativas para los meses de mayor riesgo: marzo, abril y mayo.
El titular de la dependencia estatal, Roberto Arroyo Matus, encabezó una reunión de trabajo con mandos operativos y con José Alfredo Martínez Sánchez, coordinador operativo de la Conafor en Guerrero. En el encuentro se dio seguimiento a la firma de un convenio de coordinación para integrar Brigadas de Protección y Manejo del Fuego, con un calendario que abarca de noviembre a junio.
La parte preventiva incluye apertura de brechas cortafuego, líneas negras y chaponeos, además de actividades de concientización en comunidades. Estas labores buscan reducir la acumulación de material combustible y disminuir los riesgos antes de que lleguen las condiciones más secas y calurosas del año.
El tramo de combate directo quedó previsto para marzo, abril y mayo, periodo en el que históricamente se concentra el mayor número de incidentes por las altas temperaturas y la condición seca de la vegetación. La coordinación entre instancias estatales y federales busca que las brigadas, el equipo y los protocolos estén listos antes de esa etapa.
En la reunión también participaron la directora de Declaratoria de Emergencias, Desastres y Fondos Estatales, Nacionales e Internacionales, Shalom Rodríguez Ortiz; el coordinador operativo de la dependencia estatal en la región Centro, Renato Pila Pintor, y la jefa del Departamento de Enlace Federación, Estados y Municipios, Susana Lizbeth Jiménez Miguel.
Para las comunidades rurales y de interfaz urbano-forestal, la preparación anticipada tiene efectos concretos: las brechas cortafuego y los chaponeos pueden frenar la propagación del fuego hacia viviendas, parcelas y caminos, mientras que la concientización busca reducir quemas agrícolas sin control y fogatas mal apagadas, que suelen estar detrás de varios siniestros.
La temporada de incendios en Guerrero coincide con los meses de mayor estrés hídrico y calor, lo que vuelve crítico el mantenimiento de caminos y la disponibilidad de brigadas. La coordinación entre el estado y la federación también implica definir responsabilidades, recursos y tiempos de respuesta antes de que inicie la emergencia.
Con este calendario, las autoridades buscan que la prevención no se limite a reaccionar cuando el fuego ya está activo. El reto será sostener las labores de noviembre a febrero y traducirlas en menos superficie afectada y menor riesgo para la población durante la próxima temporada.
