Estudiantes del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios número 62, en La Paz, participaron en la Feria “Mi Barrio Sin Violencia”, una jornada organizada por el Centro Estatal de Prevención del Delito con Participación Ciudadana de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California Sur. La actividad reunió a dependencias estatales, federales y municipales para acercar información y orientación a las y los jóvenes sobre prevención de la violencia, seguridad digital y atención ante situaciones de riesgo.
La directora del centro preventivo, Eréndira Cárdenas Castro, explicó que estas jornadas permiten a la comunidad estudiantil conocer los servicios que ofrecen las instituciones y las opciones de atención disponibles cuando enfrentan una situación de riesgo. Según la funcionaria, el objetivo es contribuir a generar entornos escolares más seguros y fortalecer el vínculo entre las dependencias y la propia comunidad estudiantil.
En la feria participaron el Instituto Sudcaliforniano de las Mujeres, el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia, el Instituto Sudcaliforniano del Deporte, la Secretaría de Salud, Prevención del Delito y Justicia Cívica, el Instituto Sudcaliforniano para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, el Instituto Sudcaliforniano de Cultura y la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. También estuvieron presentes la Policía Estatal Preventiva, a través de las unidades de Proximidad Social, Atención a Víctimas de Violencia de Género y Policía Cibernética, así como instancias federales y municipales.
La presencia de la Policía Cibernética resulta relevante en un contexto donde las y los adolescentes enfrentan riesgos digitales como el acoso en línea, el fraude o la exposición a contenidos dañinos. La orientación sobre seguridad digital busca que los estudiantes identifiquen señales de alerta y sepan cómo actuar o dónde acudir. De manera paralela, la unidad de Atención a Víctimas de Violencia de Género ofrece un canal especializado para quienes viven situaciones de violencia en el entorno familiar o escolar.
Este tipo de ferias no sustituyen a los programas permanentes de prevención, pero funcionan como un primer contacto entre las instituciones y los jóvenes. En muchos casos, el desconocimiento de los servicios disponibles impide que las personas busquen ayuda a tiempo. Al llevar la oferta institucional directamente a las escuelas, se reduce esa barrera y se facilita que las y los estudiantes conozcan rutas de atención concretas.
La directora del Centro Estatal de Prevención reiteró que la construcción de comunidades seguras requiere la participación conjunta de autoridades, familias, docentes y estudiantes. Por ello, dijo, continuarán impulsando acciones que proporcionen herramientas para tomar decisiones responsables, fortalecer la convivencia y construir entornos libres de violencia.
Para la comunidad escolar, el impacto práctico de estas jornadas se mide en la posibilidad de identificar a qué instancia acudir ante una situación de riesgo, ya sea violencia, problemas de salud, discriminación o emergencias digitales. La coordinación entre dependencias estatales, federales y municipales también busca evitar que las y los jóvenes queden sin respuesta por falta de información sobre los canales adecuados.
El reto para las autoridades es que estas actividades no se limiten a eventos aislados y se traduzcan en una atención efectiva cuando un estudiante decida buscar ayuda. La continuidad de los programas preventivos y la capacitación del personal escolar son condiciones necesarias para que el mensaje de la feria tenga un efecto duradero en la vida cotidiana de los planteles.
