Durango cuenta con 5.4 millones de hectáreas de superficie forestal maderable, lo que lo coloca como el primer lugar nacional en producción forestal y captura de carbono, según los resultados presentados por el gobernador Esteban Villegas Villarreal en su Cuarto Informe de Gobierno. La entidad también ocupa el primer lugar en México y el tercero a nivel mundial en certificación y comercialización de créditos de biodiversidad, un esquema que reconoce económicamente la protección de especies y ecosistemas.
La riqueza forestal de Durango se concentra en la Sierra Madre Occidental, una región con gran potencial para generar oportunidades económicas. El gobernador destacó que la entidad puede ser potencia mundial si se aprovechan los recursos naturales de manera sostenible. "En la sierra, Durango puede ser potencia mundial. ¿Por qué no utilizar lo que la naturaleza nos ha dado para poder tener una mejor calidad de vida?", expresó Villegas durante la presentación de su informe.
Un ejemplo de estos esquemas es la comunidad de La Cañita, en San Dimas, pionera en la comercialización de créditos de biodiversidad para proteger al jaguar. A este esfuerzo se suman otras comunidades en distintos municipios que cuentan con certificaciones de Buen Manejo Forestal y operan bajo modelos que permiten aprovechar los recursos sin comprometer la conservación de los bosques.
El cuidado de los bosques también genera ingresos para las comunidades que conservan su territorio. Los créditos de biodiversidad representan un mecanismo económico que reconoce la protección de especies y ecosistemas, lo que permite a los habitantes de la sierra obtener recursos por mantener los servicios ambientales que brindan sus tierras.
Durante 2026, la incorporación de inteligencia artificial y sistemas de videovigilancia para detectar incendios en tiempo real, junto con la coordinación de autoridades y brigadas, contribuyó a reducir 88 por ciento la superficie afectada por incendios forestales. Esta disminución representa un avance significativo en la protección del patrimonio forestal del estado.
La actividad forestal en Durango no solo tiene un impacto ambiental, sino también económico y social. La producción maderable sostenible y la comercialización de créditos de biodiversidad abren oportunidades para las comunidades rurales, que encuentran en la conservación una alternativa productiva frente a otras actividades extractivas.
El liderazgo de Durango en estos indicadores contrasta con la situación de otras entidades del país, donde la deforestación y los incendios forestales han afectado gravemente los ecosistemas. La experiencia duranguense sugiere que es posible compatibilizar el aprovechamiento forestal con la conservación, siempre que existan marcos de certificación y esquemas de pago por servicios ambientales.
Para los habitantes de la Sierra Madre Occidental, estos resultados se traducen en empleos vinculados al manejo forestal, ingresos por créditos de biodiversidad y una mayor protección de sus territorios. Sin embargo, persisten retos como la vigilancia continua, la capacitación técnica y la garantía de que los beneficios lleguen de manera equitativa a todas las comunidades.
Con estos resultados, Durango busca consolidarse como un referente nacional en conservación y aprovechamiento sostenible de bosques. El reto será mantener los indicadores y ampliar los esquemas de certificación a más municipios, de modo que la riqueza natural se traduzca en bienestar duradero para quienes habitan la sierra.
