Cuautitlán Izcalli llegó al cierre de octubre con un volumen de bacheo superior al de cualquier año completo de la última década, de acuerdo con el concentrado anual de la Dirección de Servicios Públicos municipal. Las cuadrillas acumularon 11 mil 17 baches atendidos, 126 mil 123.47 metros cuadrados rehabilitados y 14 mil 326.12 toneladas de mezcla asfáltica aplicada, cifras que ya rebasan el registro más alto de los diez años previos incluso antes de que termine 2026.
El ritmo de trabajo no se detuvo en el décimo mes. Solo en octubre se aplicaron mil 753.15 toneladas de mezcla, se rehabilitaron 15 mil 593.70 metros cuadrados y se atendieron mil 308 baches. En la última semana del mes, del 26 al 30 de octubre, la intervención alcanzó 3 mil 356.49 metros cuadrados, con 258.63 toneladas de asfalto y 328 baches reparados, lo que muestra que la actividad se mantiene constante sobre distintas colonias del municipio.
El bacheo es una de las demandas ciudadanas más visibles en los municipios mexiquenses, donde el deterioro de calles y avenidas afecta la movilidad, el transporte público y el costo de mantenimiento de los vehículos particulares. La magnitud de las cifras reportadas en Cuautitlán Izcalli sugiere una capacidad operativa ampliada, aunque el impacto real dependerá de la durabilidad de las reparaciones y de que las vialidades intervenidas no vuelvan a deteriorarse en la siguiente temporada de lluvias.
Junto con el bacheo, el municipio mantiene una estrategia complementaria denominada Tren de Pavimentación, orientada a la rehabilitación integral de calles y avenidas en lugar de reparaciones puntuales. Con ese programa se han renovado más de 13 mil 300 metros cuadrados de vialidades mediante la aplicación de más de 2 mil 275 toneladas de mezcla asfáltica, según el mismo concentrado.
Entre las obras de pavimentación mencionadas están la calle Tlatlaya, en Centro Urbano, que conecta las avenidas Jiménez Cantú y Primero de Mayo; Torre Satélite, en Santa María Las Torres, vialidad que sirve a transporte público y a comunidad escolar, y la calle Estado de México, que mejora el acceso a la colonia Luis Echeverría. Estas intervenciones buscan atender tramos con funciones distintas: conexiones principales, rutas de transporte y accesos barriales.
La diferencia entre ambos programas es relevante para la ciudadanía. El bacheo atiende fallas puntuales del pavimento y suele tener efectos de corto plazo, mientras que la pavimentación integral implica obra más profunda y, en teoría, mayor durabilidad. El reto para cualquier administración es sostener ambos frentes sin que el mantenimiento correctivo consuma los recursos destinados a la rehabilitación de fondo.
Para los habitantes de Cuautitlán Izcalli, el dato principal es que la inversión en bacheo alcanzó un nivel récord en una década, lo que puede traducirse en calles más transitables en el corto plazo. Sin embargo, la fuente no detalla el presupuesto ejercido, la distribución por colonias ni los criterios de priorización, información que resultaría útil para evaluar si las zonas más afectadas fueron atendidas o si el esfuerzo se concentró en vialidades de mayor visibilidad.
El municipio sostiene que el trabajo se mantiene de manera permanente en distintas comunidades y que ambas estrategias comparten el objetivo de mejorar la infraestructura vial y facilitar los traslados. Con octubre superado y dos meses por delante, la cifra anual de bacheo podría crecer aún más, pero el indicador que realmente importará para los vecinos será la condición de las calles al término de la temporada de lluvias de 2027.
