El cabildo de Chimalhuacán, en el Estado de México, aprobó la asignación de más de 18 millones de pesos para la rehabilitación de la sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC) en el barrio Transportistas. Los recursos provienen de fondos federales y municipales y forman parte del Plan Integral de la Zona Oriente, una estrategia coordinada entre los tres niveles de gobierno.
Durante la sexagésima octava sesión ordinaria de cabildo, se autorizaron modificaciones al Programa Anual de Obras 2026 para destinar 8 millones 478 mil 240.33 pesos del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios (FORTAMUN) y 10 millones de pesos del Fondo de Infraestructura y Desarrollo Municipal (GIDEM). La presidenta municipal, Xóchitl Flores Jiménez, destacó que estos recursos permitirán dar continuidad a los trabajos y avanzar hacia la puesta en marcha de la unidad académica.
La alcaldesa señaló que Chimalhuacán tiene una población joven considerable y que muchos estudiantes deben trasladarse a la Ciudad de México para continuar su formación universitaria debido a la falta de opciones cercanas. Con esta sede, se busca acercar la educación superior a las familias del municipio y abrir mayores oportunidades para las nuevas generaciones.
La Universidad Rosario Castellanos es una institución pública de educación superior que ha expandido su presencia en la zona oriente del Estado de México. La sede de Chimalhuacán se integra a los proyectos educativos impulsados en el marco del Plan Integral de la Zona Oriente, que busca atender de manera coordinada las necesidades de infraestructura, seguridad y desarrollo social en municipios como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl y La Paz.
La inversión aprobada representa un paso concreto para ampliar la oferta educativa en una de las regiones con mayor densidad poblacional del país. Según datos del Censo de Población y Vivienda 2020, Chimalhuacán tiene más de 700 mil habitantes, y una proporción importante de ellos son jóvenes en edad de cursar estudios superiores. La falta de planteles cercanos ha sido una queja recurrente entre los estudiantes, quienes invierten tiempo y dinero en traslados diarios a la capital.
Con esta rehabilitación, se espera que la sede pueda operar en el corto plazo y ofrecer carreras que respondan a las necesidades locales. Aunque aún no se han dado a conocer las carreras específicas ni las fechas de inscripción, las autoridades municipales han señalado que la prioridad es dejar lista la infraestructura para recibir a los primeros alumnos.
La decisión del cabildo fue celebrada por algunos sectores de la comunidad, que ven en esta universidad una oportunidad para evitar la deserción escolar y mejorar las condiciones de estudio. Sin embargo, también hay expectativas sobre la transparencia en el uso de los recursos y la calidad de los programas educativos que se ofrecerán.
El Plan Integral de la Zona Oriente, impulsado por el gobierno federal, estatal y municipal, contempla acciones en materia de seguridad, movilidad y educación. La rehabilitación de la Universidad Rosario Castellanos es uno de los proyectos emblemáticos de este plan, que busca reducir las desigualdades en el acceso a servicios básicos y oportunidades de desarrollo.
En los próximos meses, se espera que los trabajos de rehabilitación avancen y que la comunidad universitaria pueda contar con un espacio digno para su formación. Mientras tanto, los jóvenes de Chimalhuacán siguen a la espera de que estas acciones se traduzcan en beneficios reales y de que la educación superior deje de ser un privilegio para convertirse en un derecho accesible.
