Un pasajero que llegó al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México desde Bogotá, Colombia, transportaba cinco frascos que parecían contener vitaminas o suplementos alimenticios. Dentro había 8 mil 659 tabletas blancas marcadas con la inscripción “M367”. Las autoridades aduaneras las aseguraron de forma precautoria en la Terminal 1 y confirmaron después, mediante análisis de laboratorio, que contienen hidrocodona y acetaminofén, sustancias sujetas a control sanitario en México.
La revisión del equipaje ocurrió en labores de inspección y vigilancia en la aduana del AICM. Ante la imposibilidad de determinar de inmediato la composición de las pastillas, el personal aduanero retuvo los recipientes para impedir su ingreso al territorio nacional y envió muestras al Laboratorio Central de la Agencia Nacional de Aduanas de México. El análisis utilizó espectroscopia infrarroja, extracción con disolventes y pruebas químicas cualitativas.
La hidrocodona es un analgésico opioide que en México se emplea en medicamentos para el dolor moderado, generalmente combinado con acetaminofén. Su venta y prescripción están reguladas por la Secretaría de Salud debido a su potencial de abuso y dependencia. Por eso, el hallazgo no se limita a una falta administrativa de importación: implica una posible afectación a la salud pública si el producto entra a canales de distribución irregular.
El operativo involucró a la Agencia Nacional de Aduanas de México, a la Secretaría de Marina y a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. La mercancía permanece bajo resguardo de la autoridad aduanera mientras se realizan los procedimientos para ponerla a disposición de la Fiscalía General de la República, que definirá las responsabilidades penales del caso. Hasta ahora no se ha informado de detenciones ni de una vinculación formal contra el pasajero.
El episodio se suma a una preocupación recurrente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, uno de los principales puntos de entrada de pasajeros y mercancías al país. La Terminal 1 concentra vuelos internacionales y, con ellos, el riesgo de que productos farmacéuticos controlados ingresen ocultos entre objetos de uso cotidiano. La revisión de equipaje y el análisis de riesgo son las herramientas con las que la aduana intenta filtrar esos casos antes de que lleguen al mercado.
Para la ciudadanía, el caso tiene una consecuencia concreta: la hidrocodona no debe adquirirse fuera de los canales farmacéuticos regulados. Un medicamento opioide sin receta ni control sanitario puede provocar efectos adversos graves, interacciones peligrosas o dependencia, y su origen ilícito impide saber si la dosis o la composición son las que aparentan. La recomendación general es no consumir fármacos de procedencia dudosa y reportar su venta irregular ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.
La investigación seguirá su curso en la Fiscalía General de la República. Por ahora, la autoridad aduanera mantiene el aseguramiento y no ha detallado si el pasajero fue liberado, arraigado o puesto a disposición de un juez. El expediente permitirá determinar si el caso se trata de un intento aislado de introducir medicamento controlado o de una ruta de distribución con mayores conexiones.
