El Valle del Évora, en el municipio de Salvador Alvarado, cuenta desde esta semana con un laboratorio de insectos benéficos orientado a la agricultura comercial y un dron para aplicaciones de precisión. La inversión anunciada asciende a 2 millones 980 mil pesos y busca fortalecer la sanidad vegetal en una de las zonas citrícolas más relevantes de Sinaloa.
El laboratorio producirá crisopa externa, un organismo benéfico que se utiliza para el control biológico de plagas. De acuerdo con la proyección presentada, se prevé generar 12 millones de organismos entre octubre y marzo, a razón de 2 millones por mes, con cobertura estimada de mil 200 hectáreas de cítricos en la región del Évora.
El objetivo principal es combatir el psílido asiático, insecto transmisor del HLB, una enfermedad que afecta gravemente a los cítricos y que no tiene cura conocida. Al sustituir parte de las aplicaciones químicas por control biológico, se busca reducir el uso de agroquímicos y avanzar hacia prácticas agrícolas más sostenibles.
El laboratorio también contempla la producción de trichoderma, un hongo benéfico utilizado para el manejo de problemas asociados a los cultivos. Ambas herramientas, según la exposición de motivos, representan alternativas para enfrentar los retos fitosanitarios actuales con menor dependencia de insumos químicos.
La puesta en marcha se concretó en coordinación con la Junta Local de Sanidad Vegetal del Valle del Évora, el CESAVESIN y autoridades federales. En el acto participaron representantes de módulos de riego, productores de distintas regiones del estado y liderazgos del sector agrícola sinaloense.
El dron especializado permitirá realizar aplicaciones de precisión, lo que puede traducirse en un uso más eficiente de insumos y en una mejor cobertura sobre los cultivos. Para los productores de la zona, esto representa una herramienta adicional frente a los costos crecientes de insumos y la presión de plagas y enfermedades.
El HLB es una de las principales amenazas para la citricultura mexicana. Su transmisión por el psílido asiático ha obligado a los productores a adoptar estrategias de manejo integrado, que combinan monitoreo, control biológico y aplicaciones dirigidas. La región del Évora, con una superficie citrícola significativa, es particularmente sensible a este problema.
El impacto práctico del laboratorio dependerá de su operación sostenida y de la adopción de los organismos benéficos por parte de los productores. La producción mensual proyectada y la cobertura de mil 200 hectáreas ofrecen una referencia inicial, aunque el éxito dependerá de la capacitación, el seguimiento técnico y la continuidad del financiamiento.
La inversión anunciada se suma a otros esfuerzos estatales y federales por modernizar el campo sinaloense. Para los habitantes de la región, la reducción de agroquímicos puede tener efectos positivos en la salud y el medio ambiente, además de contribuir a la viabilidad económica de los cultivos citrícolas.
El laboratorio y el dron forman parte de una estrategia que combina innovación y conocimiento aplicado al campo. Su operación será un indicador de cómo las tecnologías de control biológico pueden integrarse en la agricultura comercial del estado.
