La Mesa Directiva del Senado de la República amplió el plazo para dictaminar la iniciativa que busca expedir la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio, informó el senador Higinio Martínez Miranda. La medida pospone la definición legislativa de un marco jurídico que pretende homologar la persecución de este delito en todo el país.
El anuncio ocurre en un contexto de presión sostenida de colectivos feministas y organismos de derechos humanos que han exigido al Congreso avanzar en una legislación nacional en la materia. La propuesta busca establecer criterios comunes para la investigación, sanción y prevención del feminicidio, delito que en México se persigue bajo códigos penales estatales con tipificaciones y procedimientos heterogéneos.
La ampliación del plazo implica que el dictamen no se resolverá en los tiempos originalmente previstos. El Senado no detalló la nueva fecha límite ni las razones específicas de la extensión, aunque este tipo de prórrogas suelen responder a la necesidad de construir acuerdos entre grupos parlamentarios o de incorporar opiniones de expertos y organizaciones civiles.
La creación de una ley general obligaría a las fiscalías estatales a adoptar protocolos homologados de investigación, lo que en la práctica podría traducirse en mayor claridad para las víctimas indirectas al momento de denunciar y dar seguimiento a los casos. También implicaría obligaciones de coordinación entre autoridades federales y locales, un punto crítico en un delito cuya impunidad ha sido documentada de forma recurrente.
Organizaciones civiles han señalado que la falta de una legislación nacional ha derivado en disparidades regionales: mientras algunas entidades han tipificado el feminicidio con penas altas y protocolos específicos, otras mantienen rezagos en la materia. Una ley general no resuelve por sí sola la violencia de género, pero establece un piso normativo común que puede facilitar la rendición de cuentas.
El Senado de la República es la instancia donde se discute la iniciativa, aunque su eventual aprobación requeriría también el aval de la Cámara de Diputados y la promulgación del Ejecutivo federal. El proceso legislativo completo podría extenderse más allá del actual periodo de sesiones, dependiendo de los acuerdos que se alcancen en la Mesa Directiva y en las comisiones dictaminadoras.
Para la ciudadanía, el aplazamiento significa que las familias que buscan justicia por casos de feminicidio seguirán enfrentando un marco jurídico fragmentado durante más tiempo. La ley general, de aprobarse, no tendría efectos retroactivos automáticos, pero sí marcaría una pauta para futuras investigaciones y procesos penales.
El senador Higinio Martínez Miranda fue quien dio a conocer la ampliación del plazo. No se precisó si la prórroga responde a solicitudes de las comisiones o a una decisión unilateral de la Mesa Directiva. Tampoco se informó si el dictamen será discutido en el pleno antes del cierre del periodo ordinario de sesiones.
La discusión sobre la ley general contra el feminicidio se inserta en un debate más amplio sobre la efectividad de las políticas de seguridad y justicia en México. La ampliación del plazo no cancela la iniciativa, pero sí retrasa una definición que distintos sectores consideran urgente. El Senado mantiene la pelota en su cancha, mientras las víctimas y sus familias esperan una respuesta legislativa que hasta ahora sigue pendiente.
