La digitalización de las micro, pequeñas y medianas empresas mexicanas volvió a la agenda legislativa. La senadora Alejandra Berenice Arias Trevilla, de Morena, presentó un punto de acuerdo para que el Senado de la República solicite a la Secretaría de Economía fortalecer los programas de capacitación y acompañamiento dirigidos a ese sector, con el objetivo de impulsar su adopción del comercio electrónico.
La propuesta no plantea una reforma legal ni la creación de un programa nuevo, sino un exhorto a una dependencia federal para que refuerce lo que ya existe. Es decir, se trata de un instrumento de presión política y visibilidad, no de una medida con efectos inmediatos sobre las empresas.
El universo al que se dirige la iniciativa es amplio. Las mipymes representan una parte mayoritaria del tejido productivo nacional y concentran una porción significativa del empleo en México, aunque su participación en el comercio electrónico sigue siendo limitada frente a las grandes cadenas y plataformas digitales.
Esa brecha tiene consecuencias prácticas. Una pequeña empresa que no vende en línea depende de su localidad, de sus horarios y de su clientela habitual; una que logra digitalizarse puede ampliar su mercado, pero también enfrenta costos de plataforma, logística, cobros digitales y capacitación que no siempre puede absorber.
Por eso el punto de acuerdo pone el acento en la capacitación y el acompañamiento, no solo en el acceso a herramientas tecnológicas. La experiencia de programas públicos similares muestra que la entrega de equipos o la apertura de plataformas sin formación continua suele quedar subutilizada.
El exhorto también apunta a un tema de coordinación institucional. La Secretaría de Economía opera programas de apoyo a mipymes, pero su alcance territorial y presupuestal es acotado frente a la demanda de un país con millones de unidades económicas pequeñas.
La propuesta de la senadora Arias Trevilla se suma a un debate más amplio sobre cómo acompañar la transformación digital del aparato productivo sin dejar atrás a los negocios más pequeños. La discusión incluye financiamiento, capacitación, infraestructura y reglas claras para la operación en línea.
Para el ciudadano común, el efecto de este tipo de exhortos es indirecto y de mediano plazo. No cambia precios ni trámites de un día para otro, pero puede influir en la orientación del gasto público y en el diseño de los apoyos que reciben los negocios de barrio, los talleres familiares y los pequeños comercios.
El punto de acuerdo deberá seguir su curso en el Senado. Su eventual aprobación no obliga jurídicamente a la Secretaría de Economía, pero sí constituye una señal política sobre las prioridades que el Legislativo busca colocar en la agenda económica del país.
