La segunda sede de la Ruta Think & Drink se realizó en el Café Monna Lisa de Zacatecas con la participación de seis creadores de disciplinas distintas, en un formato que busca acercar al público los procesos creativos que normalmente quedan fuera de la obra terminada. El encuentro fue organizado por el Instituto Zacatecano de Cultura y el Centro Estatal de las Artes, y reunió a perfiles que van de la música a la danza contemporánea, pasando por la fotografía, el diseño y las artes plásticas.
En esta edición participaron Miguel Ángel Cid, Diana Reyes, Quetzel Tlaloc Rosales del Real, Zeus Leija Sánchez, Odín Barrios y Luisa Lara María. Cada uno expuso su trayectoria y los desafíos que ha enfrentado en su desarrollo profesional, con un espacio posterior para dialogar directamente con los asistentes. La dinámica no se limitó a la presentación individual: el formato buscó que la conversación derivara en un intercambio cercano sobre decisiones, aprendizajes y caminos recorridos.
La diversidad de perfiles permitió abordar lenguajes que rara vez coinciden en un mismo foro. Miguel Ángel Cid abrió la jornada con su experiencia en fotografía y diseño, campos que ha vinculado con la docencia y el territorio. Diana Reyes aportó la mirada de la producción audiovisual y la narrativa, mientras que Quetzel Tlaloc Rosales del Real compartió su trabajo desde la interpretación musical y la formación artística.
En artes plásticas y visuales participaron Zeus Leija Sánchez y Odín Barrios, quienes representan generaciones y aproximaciones distintas. Sus propuestas transitan por el grabado, la pintura, el dibujo, la fotografía, el collage, la escultura y el arte digital, lo que dio al encuentro un panorama amplio de lo que se produce actualmente en Zacatecas. Luisa Lara María cerró con la perspectiva de la danza contemporánea y los procesos de creación desde el movimiento.
El formato de la Ruta Think & Drink apuesta por sacar la conversación artística de los recintos convencionales y llevarla a espacios de convivencia cotidiana, como un café. Esa decisión no es menor en un contexto donde la oferta cultural suele concentrarse en foros especializados y públicos ya iniciados. Al trasladar el diálogo a un espacio abierto, el programa busca que personas sin formación artística puedan escuchar de viva voz cómo se construye una obra y qué hay detrás de una trayectoria.
Para la comunidad creativa de Zacatecas, este tipo de encuentros cumple una función doble. Por un lado, visibiliza el trabajo de creadores que no siempre cuentan con plataformas de difusión constantes. Por otro, genera redes entre disciplinas que pueden derivar en colaboraciones o en la circulación de proyectos. La presencia de docentes e investigadores entre los participantes sugiere además un vínculo entre la práctica artística y la formación de nuevos creadores.
El programa es liderado por Sergio Salinas Martínez, director del Centro Estatal de las Artes, y con esta segunda sede continúa construyendo puntos de encuentro entre quienes crean, enseñan y desarrollan proyectos en el estado. La continuidad del formato dependerá de la respuesta del público y de la capacidad de las instituciones culturales para sostener una agenda que, hasta ahora, se ha apoyado en la participación voluntaria de los artistas.
La relevancia de estas iniciativas se mide menos en cifras de asistencia que en su capacidad de mantener abierto un espacio de conversación sobre el quehacer creativo. En una entidad con una escena artística activa pero con recursos limitados, que un café se convierta en foro de discusión sobre música, danza o artes visuales es una señal de que la cultura también puede ocurrir fuera de los circuitos formales. El reto será que el diálogo no se quede en el encuentro y derive en proyectos concretos o en nuevas audiencias para los participantes.
