Niñas y niños de la Escuela Primaria Eladio Zavala López participaron este jueves 22 de octubre en una dinámica de educación ambiental organizada por la Dirección de Medio Ambiente del municipio de Reynosa. La actividad utilizó el juego “Serpientes y Escaleras” como herramienta para que los estudiantes identificaran consejos prácticos de cuidado del planeta y acciones aplicables en su vida cotidiana.
El planteamiento de la jornada no se limitó a una explicación teórica: el formato lúdico buscó que los menores relacionaran decisiones cotidianas con efectos ambientales concretos. En una ciudad con actividad industrial y crecimiento urbano, ese tipo de ejercicios puede contribuir a que la población infantil reconozca desde temprano prácticas como el ahorro de agua, la separación de residuos o el uso responsable de la energía.
La actividad forma parte de una línea de trabajo municipal que, según la información disponible, impulsa el alcalde Carlos Peña Ortiz para fomentar una cultura de responsabilidad ambiental desde la infancia. El alcance de este tipo de programas depende de que las escuelas mantengan continuidad y de que los contenidos se traduzcan en hábitos sostenidos, no solo en una jornada recreativa.
La educación ambiental en nivel básico enfrenta limitaciones prácticas: grupos numerosos, materiales didácticos acotados y poca vinculación con el entorno inmediato de los planteles. Por ello, el valor de una dinámica como la reportada radica en su capacidad de adaptarse a distintos temas y edades, siempre que exista seguimiento por parte de docentes y familias.
Para la ciudadanía, el efecto más visible de estos programas es indirecto. Los menores que participan pueden llevar mensajes a sus hogares sobre separación de basura, cuidado del agua o reducción de plásticos, lo que en algunos casos modifica rutinas familiares. Sin embargo, no se informó sobre la periodicidad de estas actividades, el número de escuelas contempladas ni mecanismos de evaluación de resultados.
El contexto municipal también importa. Reynosa, en la frontera de Tamaulipas, combina zonas residenciales, parques industriales y áreas con rezago en servicios ambientales. En ese escenario, las acciones de educación ambiental compiten con problemas estructurales como la gestión de residuos, la calidad del aire y el acceso a áreas verdes, que requieren respuestas de mayor escala.
La actividad reportada se concentra en una escuela primaria y en un grupo específico de estudiantes, por lo que no permite extraer conclusiones sobre el conjunto del sistema educativo local. Aun así, muestra una vía de trabajo que puede replicarse si se acompaña de materiales, capacitación docente y evaluación.
El reto para el municipio es convertir estas jornadas en una política sostenida y medible, con indicadores claros sobre participación, continuidad y cambios de hábitos. Sin esa información, el alcance real de la iniciativa queda limitado a lo ocurrido en el aula y a la percepción de quienes participaron.
