El municipio de Querétaro avanza en la elaboración de los Programas de Manejo de dos nuevas Áreas Naturales Protegidas: Cañada Bolaños y Cerro Colorado, ambas clasificadas como Zona de Preservación Ecológica de los Centros de Población, con subcategoría de Parque Intraurbano. La Secretaría de Medio Ambiente municipal realizó talleres de participación ciudadana para integrar propuestas de conservación y definir las acciones que regirán estos espacios.
La secretaria de Medio Ambiente, Lupita Espinosa de los Reyes Ayala, señaló que la participación ciudadana es fundamental para construir estos instrumentos de planeación ambiental. Según la funcionaria, se escuchó a quienes conocen, viven y tienen una relación directa con estos espacios, con el objetivo de que las áreas protegidas sean patrimonio de las familias actuales y de las próximas generaciones.
Para Cerro Colorado se realizaron dos talleres, en los que participaron habitantes de Hércules, representantes de la Asociación Civil Salvador Medina, Netas Ciudadanas, Defensores del Cerro Colorado, el Fideicomiso Queretano para la Conservación del Medio Ambiente (FIQMA), la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Desarrollo Urbano y la Secretaría de Gobierno, además de investigadores de la Universidad Autónoma de Querétaro.
En el caso de Cañada Bolaños se llevó a cabo un taller que reunió a ciudadanía y funcionarios públicos estatales y municipales, quienes participaron en mesas de trabajo para aportar conocimientos, propuestas y observaciones sobre las características y necesidades de este espacio natural.
Ambas áreas forman parte de los espacios naturales que contribuyen a la conservación de la biodiversidad y al equilibrio ambiental de la capital queretana. La elaboración de sus Programas de Manejo permitirá establecer criterios, acciones y estrategias para su preservación, así como para el aprovechamiento responsable de sus valores ambientales y sociales.
El proceso incorpora las aportaciones de quienes habitan y se relacionan con estos espacios, con lo que la administración municipal busca integrar los documentos de planeación que regularán su uso y conservación. Hasta el momento no se ha informado la fecha en que los programas quedarán concluidos ni los plazos para su publicación.
La definición de estos instrumentos tiene consecuencias prácticas para la ciudadanía: establecerán qué actividades se permiten, cómo se gestionará el acceso y qué medidas de protección se aplicarán en zonas que hoy enfrentan presión por desarrollo urbano y asentamientos irregulares. También darán certeza jurídica a las acciones de conservación y a la inversión pública en mantenimiento.
La participación de dependencias de los tres órdenes de gobierno y de organizaciones civiles sugiere que los programas buscarán equilibrar la protección ecológica con las necesidades de las comunidades cercanas. El reto será que los documentos finales reflejen los acuerdos alcanzados y cuenten con mecanismos de seguimiento y financiamiento para su aplicación efectiva.
