Cinco presas de Zacatecas alcanzaron o rebasaron el 100 por ciento de su capacidad de almacenamiento al cierre de la temporada de lluvias, un nivel que el gobierno estatal considera suficiente para garantizar el ciclo agrícola primavera-verano 2027 y amortiguar los efectos de una posible sequía asociada al fenómeno de El Niño.
El gobernador David Monreal Ávila informó que la presa Santa Rosa, en Fresnillo, es la que registra el mayor nivel, con 103.3 por ciento; le siguen Las Palomas, en Villanueva, con 101.5; La Villita, en Tepechitlán, y Julián Adame, en Villanueva, ambas con 100.7, y Santa Teresa, en Monte Escobedo, con 100 por ciento. Otras dos se encuentran muy cerca de su límite: Miguel Alemán, en Tepechitlán, con 99.3, y Lobatos, en Valparaíso, con 97.1 por ciento.
El mandatario estatal señaló que esta captación da tranquilidad para el siguiente ciclo agrícola, pues permitirá enfrentar con mayor margen el periodo de sequía que se pronostica por el fenómeno de El Niño, aunque confió en que no sea tan severo. La actividad agrícola de primavera-verano depende en buena medida del agua almacenada en estas presas, por lo que el nivel actual define la superficie que podrá sembrarse y el volumen disponible para riego.
No todas las presas presentan el mismo panorama. El reporte indica que Ramón López Velarde, en Jerez, está al 73.5 por ciento; Santiago, en Miguel Auza, al 72.6; El Chique, en Tabasco, al 72; Achimec, en Huejúcar, al 65.7, y Moraleños, en Huanusco, al 64.7 por ciento. En contraste, la presa Leobardo Reynoso, en Fresnillo, registra 43.9 por ciento, mientras que El Cazadero, en Río Grande, apenas alcanza 30.5 por ciento, el nivel más bajo de la temporada.
La distribución desigual del agua almacenada implica que los beneficios no serán homogéneos en todo el territorio. Municipios con embalses en niveles críticos, como Río Grande, podrían enfrentar restricciones si las lluvias no se mantienen en las próximas semanas, mientras que las zonas abastecidas por las presas llenas tendrían mayor certidumbre para planear sus siembras.
El gobernador agregó que aún se esperan precipitaciones durante lo que resta de septiembre y octubre, además de aguanieves en diciembre y enero, lo que podría mejorar los niveles de los embalses que todavía no alcanzan su capacidad. Esa captación adicional sería determinante para las presas con menores porcentajes y para las zonas que dependen de ellas.
Para los productores agrícolas, el nivel de las presas es un indicador directo de cuánta superficie podrán cultivar y de si contarán con agua suficiente para los ciclos de riego. La disponibilidad también influye en los costos de producción y en la planeación de cultivos, por lo que el anuncio de una buena cosecha de agua tiene efectos prácticos sobre la economía regional.
El monitoreo de los embalses continuará en las próximas semanas, cuando se confirme si las lluvias previstas elevan los niveles de las presas más rezagadas. La evolución de El Niño y la distribución de las precipitaciones en el territorio estatal serán factores clave para saber si la garantía para el ciclo 2027 se mantiene o requiere ajustes.
