Un grupo de policías de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa concluyó una capacitación de tres días sobre la ruta de atención a mujeres en situación de violencia de género, impartida en las instalaciones del Centro de Justicia para las Mujeres en Culiacán. El curso buscó que los elementos, frecuentemente el primer contacto con quienes piden auxilio, cuenten con herramientas para identificar la violencia, orientar a las víctimas y canalizarlas a las instancias correspondientes.
La formación fue coordinada por la Secretaría de las Mujeres de Sinaloa y estuvo a cargo de Merle Dinora López Mariscal, coordinadora general de los Centros de Justicia para las Mujeres del estado. Durante las sesiones se revisaron protocolos de actuación y se insistió en la necesidad de evitar prácticas que revictimicen a quienes atraviesan una situación de violencia.
La titular de la dependencia estatal, Brenda Rocío García Félix, subrayó el peso que tiene el personal policial en la primera respuesta. Señaló que los agentes suelen recibir los llamados de auxilio en espacios públicos, viviendas u otros sitios donde ocurren actos violentos, por lo que deben saber cómo proceder y a dónde recurrir, siempre bajo el principio de no revictimización.
En la clausura participó el coronel Jesús Felipe Juárez Patiño, subsecretario de Estudios, Proyectos y Desarrollo de la Secretaría de Seguridad Pública, en representación del secretario Sinuhé Téllez López. El mando militar destacó la colaboración entre instituciones y planteó ampliar la capacitación a otros municipios, incluidos aquellos donde todavía no operan grupos especializados en casos de género, con el fin de mejorar la capacidad de canalización.
El acto incluyó la entrega de constancias al personal participante y contó con la presencia de Carolina Buitimea, coordinadora del Grupo Especializado en Atención a Víctimas de Violencia Familiar y de Género en Sinaloa. La actividad forma parte de los esfuerzos por articular una respuesta institucional coordinada frente a la violencia contra las mujeres.
La capacitación ocurre en un contexto en el que la atención a la violencia de género depende en buena medida de la reacción inicial de las corporaciones policiales. La forma en que un agente identifica un caso, registra la denuncia y orienta a la víctima puede determinar si la persona accede a refugio, asesoría jurídica o atención médica, o si queda atrapada en un circuito de trámites sin salida.
Para la ciudadanía, el efecto práctico de este tipo de formación se mide en la calidad del primer contacto: una entrevista mal conducida, una pregunta insensible o una canalización equivocada pueden desalentar la denuncia y prolongar el riesgo. Por ello, la especialización de los cuerpos policiales en protocolos con perspectiva de género es una condición para que las mujeres que piden ayuda encuentren una ruta clara y no un obstáculo adicional.
El reto señalado por las propias autoridades es extender estas herramientas más allá de los grupos especializados y de las zonas urbanas con mayor infraestructura. Mientras la capacitación se concentra en Culiacán, municipios sin equipos dedicados a la materia siguen dependiendo de la formación general de sus policías para atender emergencias de violencia familiar y de género.
