Mujeres empacadoras de Mazatlán participaron en una mesa de trabajo interinstitucional donde representantes de los tres órdenes de gobierno escucharon sus necesidades y delinearon una ruta de atención conjunta, con el objetivo de construir alternativas productivas que fortalezcan sus ingresos durante los periodos de veda y baja actividad pesquera.
El encuentro se realizó en el Centro Regional de Investigación Acuícola y Pesquera de Mazatlán, en seguimiento a instrucciones de la gobernadora Graciela Domínguez Nava y a una de las peticiones planteadas ante la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. La secretaria de Pesca y Acuacultura de Sinaloa, Flor Emilia Guerra Mena, subrayó la importancia de sumar esfuerzos entre instituciones para generar oportunidades, impulsar la organización de las trabajadoras y acercarles herramientas que les permitan desarrollar alternativas de ingreso.
Como parte de las actividades, el director de Acuacultura del ISAPESCA, Jonathan Meza, ofreció una capacitación sobre el cultivo de ostión, una opción productiva que puede diversificar las actividades de las participantes y fortalecer sus oportunidades económicas. La jornada también abordó temas de derechos de las mujeres, acceso a servicios institucionales, cooperativismo, capacitación, ahorro y financiamiento.
Durante la reunión se recabó información para identificar las principales necesidades e intereses de las empacadoras y dar seguimiento a los compromisos establecidos. En el encuentro participaron la subsecretaria de Acuacultura, Sindy Rebeca Montoya Armenta; Mara González, directora general de Igualdad Sustantiva; Norma Gálvez, del área de Proyectos Productivos para Mujeres de SADER; Ismael Osuna Durán, director de Asociatividad Económica de SADER; Alexia Rocha Marín, directora de Fomento e Incentivos a la Producción de CONAPESCA; José Ángel López, subsecretario de Gestión de Fondos y Financiamiento de la Secretaría de Economía de Sinaloa; Jesús Vega, representante de SADER en Sinaloa; Karla Genoveva Ríos González, directora de Investigación Pesquera del Atlántico del IMIPAS, y Hugo Alonso Espinoza García, coordinador de Pesca del Ayuntamiento de Mazatlán.
La actividad pesquera en Sinaloa enfrenta ciclos de veda que reducen la demanda de mano de obra en plantas empacadoras, un sector donde la participación femenina es significativa. Esa estacionalidad afecta de manera directa los ingresos de las familias que dependen del procesamiento de productos del mar, por lo que las alternativas económicas durante los periodos de baja actividad se vuelven un tema central para la política pesquera estatal.
La capacitación en cultivo de ostión apunta a que las trabajadoras puedan generar ingresos complementarios mediante una actividad acuícola que no depende de los mismos calendarios de captura. Sin embargo, la continuidad de estas opciones requiere financiamiento, acompañamiento técnico y acceso a mercados, aspectos que fueron mencionados en la mesa pero cuyos montos, plazos y responsables no fueron detallados en la información disponible.
El enfoque interinstitucional sugiere que la atención a las empacadoras no se limita a una sola dependencia, sino que involucra áreas de pesca, economía, igualdad sustantiva e investigación. La coordinación entre estos actores será determinante para que los compromisos establecidos se traduzcan en resultados concretos y no solo en diagnósticos.
Para las mujeres empacadoras, el impacto práctico dependerá de que los servicios institucionales lleguen de forma accesible y oportuna, y de que las alternativas productivas cuenten con respaldo sostenido. La información recabada en la mesa será la base para dar seguimiento a los compromisos, aunque hasta ahora no se ha precisado un calendario público de próximas etapas ni metas medibles.
La atención a este sector forma parte de una demanda más amplia por mejorar las condiciones laborales y económicas de quienes participan en la cadena pesquera. El reto será convertir el diálogo en programas operativos que realmente amortigüen el impacto de la veda y ofrezcan opciones de ingreso estables para las trabajadoras de Mazatlán.
