La Secretaría de Marina activó el Plan Marina en su fase de auxilio para atender a familias de comunidades costeras de Sinaloa afectadas por lluvias y mareas altas asociadas a los huracanes Polo y Rachel. El despliegue, coordinado con el gobierno estatal a través del Consejo Estatal de Protección Civil, llevó a personal de la Octava Zona Naval a recorrer localidades de los municipios de Ahome, Guasave, Elota, San Ignacio y Mazatlán, donde se entregaron apoyos y se realizaron labores de limpieza y rehabilitación.
En Ahome, el operativo se concentró en el campo pesquero El Colorado, donde se repartieron 91 despensas a familias afectadas. En el albergue habilitado en la casa ejidal de esa comunidad se entregaron 59 despensas adicionales y se realizaron labores de limpieza al interior y exterior del inmueble. En total, se distribuyeron mil litros de agua embotellada entre la población atendida.
Las acciones también incluyeron la habilitación de caminos de terracería en las comunidades de Bachomobampo 1 y 2, que presentaban encharcamientos que dificultaban el tránsito. En el Centro de Estudios Tecnológicos del Mar (CETMAR) Topolobampo se limpiaron áreas afectadas por las lluvias y se iniciaron trabajos de bardeo con arena y grava para contener y evitar inundaciones en la zona.
En Guasave, el personal naval atendió los campos pesqueros y comunidades de El Tortugo, Los Hornos 2 y El Coloradito, donde se repararon afectaciones menores. En el campo pesquero El Caracol se brindó atención a familias cuyas viviendas, ubicadas sobre la calle principal, presentaron daños derivados de la marea alta.
Los recorridos de reconocimiento y supervisión abarcaron también localidades como Mármol, en Mazatlán; Barras de Piaxtla, en San Ignacio; y Rosendo Nieblas y Celestino Gazca, en Elota. En estos puntos, el personal se puso a disposición de pescadores, sus familias, síndicos y comisarios para atender cualquier contingencia que se presentara.
La activación del Plan Marina ocurre en un contexto de temporada de huracanes en el Pacífico mexicano, que históricamente afecta con mayor intensidad a las comunidades costeras de Sinaloa. Estas zonas, muchas de ellas dedicadas a la pesca ribereña, suelen enfrentar interrupciones en sus actividades productivas, daños a viviendas y aislamiento temporal por el deterioro de caminos y carreteras.
Para las familias de los campos pesqueros, la pérdida de días de trabajo en el mar representa una afectación directa a sus ingresos, mientras que la interrupción de vialidades complica el abasto de alimentos y servicios básicos. La entrega de despensas y agua embotellada busca cubrir necesidades inmediatas, aunque la rehabilitación de caminos y la limpieza de áreas inundadas son condiciones necesarias para que la actividad cotidiana se reanude.
El gobierno estatal mantiene la coordinación con los tres órdenes de gobierno, cuerpos de socorro y Fuerzas Armadas para continuar con las acciones de atención a las familias que lo requieran. La magnitud de los daños en viviendas, infraestructura y actividades productivas aún no ha sido cuantificada en su totalidad, por lo que se espera que los recorridos de evaluación continúen en los próximos días.
La población de estas comunidades costeras queda expuesta cada temporada a los efectos de fenómenos hidrometeorológicos, lo que hace relevante no solo la respuesta inmediata, sino también el seguimiento de las condiciones de albergues, caminos y servicios en las semanas posteriores al paso de las lluvias.
