El huracán Simon, de categoría 4, avanza frente a las costas del Pacífico mexicano con vientos sostenidos de 240 kilómetros por hora y rachas de hasta 295, lo que ha llevado a las autoridades federales, estatales y municipales a intensificar operativos preventivos en Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit. El fenómeno se localiza a 165 kilómetros al sur-suroeste de Manzanillo, Colima, y a 325 kilómetros al sur-sureste de Cabo Corrientes, Jalisco, según el reporte oficial difundido este sábado 10 de octubre.
La zona de prevención por efectos de huracán abarca desde Punta San Telmo, Michoacán, hasta El Roblito, Nayarit, incluidas las Islas Marías, mientras que el área de vigilancia por tormenta tropical se extiende hasta Lázaro Cárdenas. Las proyecciones advierten lluvias muy fuertes a extraordinarias y condiciones de peligro extremo en la franja costera, donde se concentra buena parte de la actividad turística y pesquera de la región.
Para coordinar la respuesta, se encuentran activos puestos de comando en los que participan las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina, de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, de Salud y de Seguridad y Protección Ciudadana, junto con la Coordinación Nacional de Protección Civil, la Comisión Nacional del Agua y la Comisión Federal de Electricidad. Estas instancias realizan recorridos de vigilancia, alertamiento temprano y evacuaciones preventivas hacia refugios temporales, además de acciones para mantener en operación los servicios críticos.
El llamado de las autoridades es urgente para los habitantes de municipios costeros y de sierra. En Jalisco se menciona a Puerto Vallarta, Cabo Corrientes, Tomatlán, La Huerta, Cihuatlán, Cuautitlán de García Barragán, Villa Purificación, San Sebastián del Oeste, Mascota y Talpa de Allende. En Colima, a Armería, Tecomán, Manzanillo, Comala y Minatitlán. En Michoacán, a Aquila, Coahuayana y Lázaro Cárdenas. En Nayarit, a Bahía de Banderas, Compostela, Xalisco, San Blas, Tepic y Santiago Ixcuintla.
A partir de las 16:00 horas de este sábado, la indicación es suspender toda actividad ordinaria y permanecer en resguardo total, siempre que la vivienda esté en una zona segura y tenga estructura firme. Si el hogar es vulnerable a inundaciones, deslaves o vientos intensos, la recomendación es trasladarse sin demora al refugio temporal más cercano. Quienes ya se encuentren en un refugio o complejo turístico deben permanecer ahí y seguir las indicaciones de las brigadas de auxilio.
La medida tiene un impacto directo en la vida cotidiana de la región: cierre de comercios, suspensión de actividades escolares y laborales, cancelación de vuelos y operaciones portuarias, así como posibles cortes de energía y agua. La CFE y Conagua mantienen cuadrillas para atender emergencias, pero la prioridad declarada es evitar pérdidas humanas, por lo que se insiste en no salir a la calle bajo ninguna circunstancia.
La población debe mantenerse informada únicamente a través de canales oficiales, como las cuentas de Conagua y de la Coordinación Nacional de Protección Civil. La experiencia de huracanes previos en el Pacífico mexicano muestra que el riesgo no termina con el paso del ojo del fenómeno: las lluvias intensas pueden provocar deslaves e inundaciones horas después, especialmente en municipios de sierra como Mascota, Talpa de Allende o Minatitlán.
El huracán Simon se suma a una temporada ciclónica activa en el Pacífico, donde la combinación de aguas cálidas y patrones de viento ha favorecido sistemas de rápida intensificación. Para las autoridades, el reto inmediato es lograr que la población en zonas de riesgo acuda a los refugios antes de que las condiciones empeoren, mientras se mantiene la operación de servicios básicos y se prepara la evaluación de daños para las próximas horas.
