Guanajuato mantiene una cartera de infraestructura que combina obras ya en operación, proyectos en licitación y un programa de conservación carretera con el mayor presupuesto de los últimos años. El paquete incluye la segunda etapa de modernización de la Carretera Federal 51, en el tramo San Miguel de Allende – Dolores Hidalgo, a la altura de La Cieneguita, donde la Secretaría de Obra Pública ya publicó la convocatoria para intervenir 2.9 kilómetros.
El proyecto contempla cuatro carriles de circulación, pavimento de concreto hidráulico, ciclovía bidireccional, ampliación del puente sobre las vías del ferrocarril, retornos, alumbrado público, señalamiento, imagen urbana y caminos laterales en algunos subtramos. Con ello se busca dar continuidad a la modernización de un corredor que conecta dos de los municipios con mayor actividad turística del estado.
En León, el Bulevar Cañaveral ya está concluido y en operación. La obra requirió una inversión cercana a 174 millones de pesos y comprende 1.5 kilómetros con seis carriles, banquetas, ciclovía y elementos de accesibilidad. La vialidad ofrece una alternativa en el oriente de la ciudad y mejora la conexión hacia hospitales, universidades y zonas habitacionales.
En Irapuato, el Bulevar Paseo de la Altiplanicie, también conocido como Villas de Irapuato, está abierto a la circulación desde finales de abril. La inversión superó los 99 millones de pesos e incluyó cuatro carriles, ciclovía, banquetas accesibles y el reforzamiento del puente existente. De acuerdo con la información estatal, más de 33 mil usuarios utilizan diariamente esta vialidad.
La cartera estatal también contempla infraestructura para puntos de alta circulación. En Irapuato fue publicada la convocatoria de licitación para construir el Paso Superior Vehicular sobre la Línea “A” del ferrocarril, en el cruce con avenida Calzada de Guadalupe. Para León está contemplado el Paso Superior Vehicular en Bulevar Aeropuerto, en el entronque con Tajo de Santa Ana y Bulevar Siglo XXI. En el sur del estado, la carretera Moroleón – Ozumbilla, en el tramo de calle Aztecas a la Unidad Deportiva, concluyó su proceso de licitación con fallo emitido el 31 de agosto y prepara el inicio de los trabajos.
Estas acciones forman parte de la estrategia Manos a la Obra, que contempla 386 acciones sociales y de infraestructura en los 46 municipios. Entre los proyectos estratégicos continúa la Autopista Silao–San Miguel de Allende. De las 409.74 hectáreas necesarias, se encuentran liberadas 391.01, equivalentes al 95.43 por ciento del derecho de vía. El proyecto cuenta con Manifestación de Impacto Ambiental Federal y visto bueno del Instituto Nacional de Antropología e Historia, mientras el trámite de Cambio de Uso de Suelo ante la SEMARNAT se encuentra en su etapa final.
La infraestructura no se limita a obra nueva. En 2026, Guanajuato destinó 939.7 millones de pesos al Programa de Conservación Carretera, más de 50 por ciento por encima de los 620 millones ejercidos en 2025. Los recursos permiten atender de manera permanente los más de 2 mil 600 kilómetros que integran la red carretera estatal libre de peaje, con trabajos de bacheo, renivelaciones, sellado de grietas, limpieza y desazolve de drenajes, señalamiento, conservación de cunetas, rehabilitación de tramos y atención de infraestructura complementaria.
En materia educativa, con corte al 1 de septiembre de 2026 se habían suscrito 129 contratos por 421.5 millones de pesos para intervenir aulas, sanitarios, direcciones, bardas, patios y accesos. Además, entre octubre de 2024 y agosto de 2026 se concluyeron 280 techados escolares y otros 67 están en ejecución, para alcanzar 347, con una inversión superior a los 460 millones de pesos y la meta de llegar a 400 techados en los primeros tres años de la administración.
Para los habitantes de los municipios involucrados, el efecto práctico se concentra en tiempos de traslado, seguridad vial y acceso a servicios. La modernización de la Carretera Federal 51 y la conservación de la red libre de peaje inciden directamente en quienes viajan a diario entre San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo y la zona industrial del Bajío, mientras que los pasos vehiculares en León e Irapuato buscan reducir conflictos en cruces ferroviarios y de alto flujo. El avance de la autopista Silao–San Miguel de Allende, aún en etapa de liberación de derecho de vía y trámites ambientales, será determinante para medir el impacto real de la cartera estatal en los próximos años.
