El municipio de Guadalupe puso en marcha un programa de ferias ambientales en instituciones educativas, con el objetivo de fomentar una cultura de protección del entorno entre los jóvenes. La primera edición se realizó en la Preparatoria No. 8 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde personal de la Secretaría de Infraestructura y de la Dirección de Medio Ambiente instaló módulos informativos para abordar temas como el cuidado del agua, el suelo y el aire, además de reciclaje y biodiversidad.
Durante la jornada, el titular de Medio Ambiente municipal, Zeico Rodríguez, destacó la importancia de educar a las nuevas generaciones en materia ambiental. Señaló que en años recientes la zona ha enfrentado problemas de mala calidad del aire, por lo que llevar este mensaje a los estudiantes es prioritario. “Es importante educar a los jóvenes y generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente. Recordemos que en años anteriores hemos tenido una mala calidad del aire y por eso debemos llevar este mensaje a las nuevas generaciones, junto con temas como el reciclaje y la biodiversidad. Esta Feria la vamos a replicar en diferentes instituciones educativas del Municipio”, expresó Rodríguez.
La actividad contó con la participación de alumnos y docentes, así como el respaldo de asociaciones ambientales como Pronatura y de los directivos de la preparatoria. Además de los stands, el área de Ingeniería Vial ofreció una plática sobre el programa “Guadalupe Nos Mueve” y su contribución a la reducción de emisiones de dióxido de carbono, vinculando la movilidad sustentable con la mejora del aire.
El enfoque de estas ferias responde a un contexto más amplio: el área metropolitana de Monterrey, a la que pertenece Guadalupe, ha registrado episodios de contaminación atmosférica que afectan la salud de la población. Iniciativas como esta buscan que los estudiantes conozcan acciones concretas que pueden incorporar en su vida diaria, desde el manejo de residuos hasta el uso eficiente del agua.
La educación ambiental en el nivel medio superior es relevante porque los jóvenes están en una etapa en la que pueden adoptar hábitos duraderos y multiplicar el mensaje en sus hogares y comunidades. Al llevar estas ferias a las escuelas, el municipio acerca la información a un sector que normalmente no participa en programas ambientales formales, lo que puede traducirse en una mayor conciencia colectiva.
El compromiso de replicar la feria en otras instituciones educativas sugiere que la estrategia no se limitará a una sola escuela. De concretarse, cientos de estudiantes podrían beneficiarse de orientación directa sobre temas críticos como la gestión de residuos y la protección de los recursos naturales. Esto cobra relevancia en un municipio densamente poblado, donde las decisiones individuales tienen un impacto acumulativo en el entorno.
Aunque el programa es de carácter informativo, su éxito dependerá de la continuidad y de la capacidad de las autoridades para medir su alcance. La participación de asociaciones civiles como Pronatura añade un componente de experiencia que puede enriquecer los contenidos. Sin embargo, no se especificó si habrá evaluaciones periódicas ni metas concretas de reducción de impactos ambientales.
Para los habitantes de Guadalupe, la puesta en marcha de estas ferias representa un esfuerzo por atender un problema sentido: la calidad del aire y el manejo de residuos. La réplica en más escuelas podría contribuir a formar una generación más consciente, siempre que se acompañe de políticas públicas integrales y de infraestructura que facilite prácticas sustentables, como puntos de reciclaje accesibles o transporte público menos contaminante.
El reto será mantener el impulso más allá de la primera edición y garantizar que los conocimientos adquiridos en las aulas se traduzcan en acciones concretas. La apuesta por la educación ambiental es un paso necesario, pero sus resultados solo se verán con el tiempo y con la colaboración sostenida entre autoridades, escuelas y sociedad civil.
