El Museo de la Isla de Cozumel será sede de la segunda edición del Festival de Día de Muertos "Tradición, luz y reencuentro", que se llevará a cabo los días 23, 24 y 25 de octubre a partir de las 19:30 horas, con entrada libre para todas las actividades. El anuncio fue encabezado por la gobernadora Mara Lezama y Juanita Alonso Marrufo, directora general de la Fundación de Parques y Museos de Cozumel (FPMC), quienes subrayaron el valor del Hanal Pixán como una tradición de la región maya que articula altares, rezos y caminos de luz para honrar a los fallecidos.
La programación incluye exposiciones, un altar monumental, el encendido del mural del museo, video mapping, una procesión, presentaciones artísticas, baile popular, teatro y un concurso de catrinas. También participarán artistas e intérpretes locales, según se dio a conocer durante la presentación oficial. La organización invitó a familias, residentes y visitantes a sumarse a las actividades, que se mantendrán sin costo.
En esta edición, el festival rendirá homenaje a Michoacán y adoptará como imagen la mariposa monarca, que en la cosmovisión purépecha representa el regreso de las almas. La referencia no es menor: la tradición michoacana de Noche de Muertos es ampliamente reconocida y su inclusión busca tender un puente cultural entre regiones con raíces compartidas en torno a la muerte como parte de la vida.
El Hanal Pixán, conocido como "comida de las almas", es una práctica ancestral de la península de Yucatán que combina elementos de la religiosidad maya con el calendario católico. Durante estas fechas, las familias acostumbran montar altares con ofrendas, alimentos tradicionales como el mucbipollo y flores de cempasúchil, además de realizar rezos y procesiones. El festival busca precisamente dar visibilidad y continuidad a esas expresiones en un espacio público y turístico como Cozumel.
La primera edición del festival, realizada en 2025, reunió a más de 2 mil personas, de acuerdo con lo informado por los organizadores. Ese antecedente sugiere que la convocatoria de este año podría ser significativa, especialmente por el carácter gratuito de todas las actividades y por la ubicación del museo, un punto accesible para residentes y visitantes de la isla.
Para la comunidad local, el evento representa una oportunidad de reencuentro en torno a una tradición que suele vivirse en el ámbito familiar y comunitario. La mezcla de actividades artísticas, culturales y participativas —como el concurso de catrinas— permite que distintos grupos de edad se involucren, desde niños hasta personas adultas mayores, según se destacó en la presentación.
En términos prácticos, quienes deseen asistir deberán considerar que las actividades inician a las 19:30 horas y que el acceso es gratuito, aunque no se especificó si existe un aforo limitado o si se requiere registro previo. Tampoco se detalló si habrá estacionamiento disponible o rutas de transporte especiales, aspectos que suelen ser relevantes para eventos nocturnos en la isla.
El festival se suma a una serie de iniciativas culturales que buscan dinamizar la vida nocturna de Cozumel más allá de la oferta turística tradicional. La combinación de video mapping, procesión y altar monumental apunta a un formato que mezcla lo ritual con lo espectacular, lo que puede atraer tanto a públicos locales como a visitantes interesados en las tradiciones mexicanas.
La realización del evento en el Museo de la Isla también refuerza el papel de los espacios culturales como puntos de encuentro comunitario. La FPMC, a través de su directora, ha insistido en la importancia de mantener vivas las tradiciones mayas y de abrir estos recintos a la población. El festival, en ese sentido, se presenta como una plataforma para la difusión del patrimonio inmaterial de la región.
Con la mirada puesta en superar la asistencia de la edición anterior, los organizadores confían en que la gratuidad y la variedad de actividades convoquen a un número amplio de personas. La cita queda abierta para quienes deseen participar en una celebración que, más allá del espectáculo, busca honrar la memoria de los difuntos desde una perspectiva local y respetuosa de las raíces mayas y michoacanas.
