El gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, atestiguó la entrega formal de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y el Estudio Técnico Justificativo para la construcción de una planta desaladora en el ejido Matancitas, municipio de Comondú. Los documentos fueron elaborados por la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) a solicitud de Grupo ARBA, empresa interesada en desarrollar el proyecto.
Durante el acto, realizado con la presencia del rector de la UABCS, Dante Arturo Salgado González; el presidente municipal de Comondú, Roberto Pantoja Castro; ejidatarios y representantes del sector empresarial, el mandatario destacó que el agua y la energía son elementos esenciales para el desarrollo sustentable de las comunidades. Subrayó la importancia de contar con alternativas respaldadas por evidencia científica y con el menor impacto posible en el entorno.
El gobernador reconoció el trabajo de los 60 profesores investigadores de la UABCS, quienes analizaron de manera multidisciplinaria las condiciones de la zona y los posibles efectos de la iniciativa. Señaló que vincular el conocimiento científico con una perspectiva social permite generar soluciones que respondan a las necesidades reales de las comunidades rurales.
La presentación de estos estudios representa un avance clave para que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) evalúe y, en su caso, autorice el proyecto conforme a la normatividad ambiental vigente. El objetivo es privilegiar el cuidado de los ecosistemas y el bienestar de la población, en un estado donde el acceso al agua es un desafío constante.
El expediente, que supera las dos mil páginas, incluye la propuesta de infraestructura para la desalación integral de agua, así como el aprovechamiento de energías limpias para reducir la huella de carbono y mitigar posibles efectos ambientales. Esta combinación busca atender dos problemas estructurales en la entidad: la escasez de agua potable y la dependencia de combustibles fósiles.
La desalación de agua de mar se perfila como una alternativa viable para regiones costeras como Comondú, donde la disponibilidad de agua dulce es limitada. Sin embargo, proyectos de este tipo suelen generar preocupación por su consumo energético y el manejo de la salmuera, por lo que el uso de energías renovables y los estudios de impacto ambiental resultan fundamentales para su viabilidad.
El gobierno estatal reiteró su política de acompañamiento y coordinación con comunidades, autoridades de los tres órdenes de gobierno y sectores productivos. La intención es generar alternativas que mejoren las condiciones de vida y promuevan un desarrollo sustentable en la entidad, sin descuidar la participación social en la toma de decisiones.
Con la entrega de estos documentos, el proyecto avanza a la fase de evaluación ambiental. De obtener la autorización, la planta desaladora podría convertirse en una infraestructura estratégica para garantizar el suministro de agua en la zona, aunque aún restan procesos técnicos y administrativos antes de su construcción.
La comunidad de Matancitas y sus alrededores podrían verse beneficiados con una fuente adicional de agua, pero también deberán estar atentos a los resultados de la evaluación y a los mecanismos de mitigación que se implementen. El reto será equilibrar el desarrollo económico con la preservación de los recursos naturales, un tema que marcará el futuro de la región.
