Las denuncias por delitos sexuales en Cuautitlán Izcalli acumularon una reducción durante los primeros ocho meses de 2026 en comparación con los mismos periodos de 2024 y 2025, de acuerdo con registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). El abuso sexual pasó de 154 denuncias en 2024 a 125 en 2025 y 112 en 2026, una caída de 27.3% frente a 2024 y de 10.4% respecto a 2025.
El acoso sexual también mostró una tendencia descendente: de 91 denuncias en 2024 a 80 en 2025 y 78 en 2026. Esto equivale a una reducción de 14.3% en dos años y de 2.5% en el último año. La violación simple, en cambio, tuvo un repunte en 2025, al pasar de 64 a 69 denuncias, antes de bajar a 51 en 2026, una disminución de 20.3% frente a 2024 y de 26.1% frente a 2025.
Las cifras corresponden a denuncias presentadas, no a la totalidad de los delitos cometidos. En delitos sexuales existe una alta cifra negra: muchas víctimas no denuncian por miedo, desconfianza en las autoridades o revictimización. Por ello, una reducción en los registros oficiales puede reflejar tanto una mejora real como un cambio en la propensión a denunciar. Sin una medición paralela de atención a víctimas y servicios de salud, la lectura queda incompleta.
El municipio sostiene que mantiene acciones de prevención, atención ciudadana y proximidad social, y que la protección de las familias es prioridad. Sin embargo, la baja en denuncias no sustituye la necesidad de evaluar la calidad de la respuesta institucional: tiempos de atención, disponibilidad de ministerios públicos, acompañamiento psicológico y jurídico, y protocolos con perspectiva de género.
Para la ciudadanía, el dato práctico es que las denuncias por estos delitos siguen ocurriendo y que la ruta de atención depende de la coordinación entre seguridad municipal, fiscalía estatal y servicios de salud. La reducción reportada no elimina el riesgo ni la urgencia de políticas de prevención focalizadas, especialmente en colonias con mayor incidencia y en espacios escolares, laborales y de transporte.
La comparación entre 2024, 2025 y 2026 muestra avances desiguales: mientras abuso y acoso bajan de forma sostenida, violación simple tuvo un aumento intermedio antes de descender. Esa variación sugiere que los esfuerzos no deben relajarse y que conviene revisar qué medidas acompañaron cada periodo, así como su continuidad más allá de una administración.
El SESNSP concentra datos que permiten dar seguimiento, pero su utilidad pública depende de que se publiquen desagregados por edad, sexo, relación con la víctima y colonia. Sin esa información, las autoridades locales y estatales no pueden diseñar respuestas específicas ni la ciudadanía puede evaluar resultados concretos.
La reducción de denuncias es un indicio que merece análisis, no un punto final. La prioridad debe ser que cualquier persona que sufra violencia sexual encuentre una ruta clara, segura y sin obstáculos para denunciar y recibir atención.
