El gobierno municipal de Cuautitlán Izcalli reportó que entre enero y lo que va de 2026 ha atendido 9,517 baches en sus vialidades, como parte de una estrategia que combina cuadrillas permanentes, maquinaria propia y obras por administración. El volumen de trabajo se traduce en 12,363.69 toneladas de mezcla asfáltica utilizadas y 108,568.93 metros cuadrados de superficie intervenida, de acuerdo con las cifras difundidas por la autoridad local.
La magnitud del operativo coloca al bacheo como uno de los frentes más visibles de la gestión municipal. Para dimensionarlo, los 108,568.93 metros cuadrados equivalen a poco más de 15 canchas de fútbol profesional, una superficie que en una ciudad con calles deterioradas se traduce en tramos rehabilitados, pero también en la evidencia de un rezago que se acumuló durante años y que no se resuelve con una sola campaña.
El despliegue se organiza en cuatro frentes: cuadrillas permanentes de bacheo, el llamado Tren de Pavimentación para rehabilitaciones integrales, obra por administración y la operación de dos bacheadoras. Esta combinación permite atender tanto baches puntuales como tramos completos, aunque la propia autoridad reconoce que el objetivo es revertir de manera progresiva el deterioro de la infraestructura vial.
Como parte de esa estrategia, el Tren de Pavimentación intervino la calle Tlatlaya, en Centro Urbano, y la zona de Torre Satélite, en Santa María Guadalupe Las Torres. En ambos casos se trasladó maquinaria, personal y capacidad operativa directamente a las comunidades, un modelo que busca reducir los tiempos de respuesta y evitar que las obras se concentren solo en el centro o en las avenidas principales.
Las cifras más recientes corresponden a la semana del 21 al 25 de septiembre, cuando se utilizaron 399.35 toneladas de mezcla asfáltica para atender 2,420.36 metros cuadrados y 133 baches. En el acumulado de septiembre, el municipio reporta 1,593.29 toneladas de mezcla, 10,898.14 metros cuadrados y 508 baches atendidos, lo que sugiere un ritmo sostenido de trabajo a lo largo del mes.
El impacto ciudadano de estas acciones es directo: calles en mal estado elevan el costo de mantenimiento de los vehículos, incrementan el riesgo de accidentes para peatones y ciclistas, y afectan la circulación en zonas donde el transporte público es la principal opción de movilidad. Para los vecinos de colonias como Santa María Guadalupe Las Torres, la llegada de maquinaria y cuadrillas representa una mejora tangible, aunque también una demanda de continuidad.
El reto para Cuautitlán Izcalli no es solo sumar baches atendidos, sino mantener la calidad de las reparaciones y evitar que los tramos rehabilitados vuelvan a deteriorarse en pocos meses. La mezcla asfáltica aplicada sin una base compactada adecuadamente o sin drenaje que evite encharcamientos puede reducir la vida útil de la obra, un riesgo que la autoridad no detalla en su reporte.
La estrategia municipal también apunta a priorizar comunidades donde el deterioro de las calles es una de las principales demandas ciudadanas. Ese criterio, sin embargo, no se acompaña de una lista pública de colonias atendidas ni de un calendario de intervenciones, información que permitiría a los vecinos verificar avances y exigir resultados con mayor precisión.
Con 9,517 baches atendidos y más de 108,000 metros cuadrados intervenidos en lo que va de 2026, el gobierno municipal sostiene que la inversión pública y la presencia en territorio buscan revertir el rezago vial. La cifra es significativa, pero su verdadero valor dependerá de que las reparaciones resistan el próximo temporal de lluvias y de que el programa continúe más allá de los reportes trimestrales.
