El gobierno municipal de Chimalhuacán suspendió dos obras y clausuró una más durante un operativo de supervisión en el que se detectaron edificaciones levantadas fuera del límite urbano y en zonas consideradas vulnerables. Los puntos intervenidos fueron la calle La Cruz, esquina con Camelias, en la colonia San Juan Zapotla, donde se aplicó la clausura; Mina Barrera, con suspensión, y el predio conocido como La Cañada, en la colonia 17 de Marzo, también suspendido.
El director del área, Marcos López Castañeda, señaló que Mina Barrera es una zona de alto riesgo donde está prohibido construir, porque el suelo está formado por material de relleno que no soporta ningún tipo de edificación. Esa condición explica por qué las autoridades insisten en detener las obras antes de que avancen, más allá de la sanción administrativa que corresponda.
El caso de Chimalhuacán refleja un problema recurrente en municipios con crecimiento urbano acelerado: la ocupación de terrenos que no cuentan con condiciones adecuadas para la construcción o que se ubican fuera de los límites permitidos. Este tipo de asentamientos suele aparecer en zonas donde el suelo es inestable, hay pendientes pronunciadas o existen antecedentes de relleno, lo que incrementa la posibilidad de hundimientos, deslaves o colapsos estructurales.
Para las familias, el riesgo no se limita a la seguridad física. Comprar o construir en un predio irregular puede derivar en la pérdida del patrimonio, en la imposibilidad de regularizar la propiedad o en la negativa de servicios básicos. Por ello, la recomendación municipal es verificar la legalidad del terreno antes de cualquier adquisición o edificación, aunque en la práctica muchas personas carecen de información clara sobre el uso de suelo o los límites urbanos.
La clausura y las suspensiones son medidas administrativas que buscan detener las obras, pero no resuelven por sí solas la situación de quienes ya habitan zonas de riesgo. El ayuntamiento indicó que Desarrollo Urbano mantendrá operativos permanentes en el territorio local para ordenar el crecimiento de la mancha urbana y proteger a la población.
El operativo también deja una pregunta abierta sobre la capacidad de vigilancia municipal: si los propietarios ya habían sido notificados y aun así continuaron construyendo, el mecanismo de seguimiento resulta clave para que las suspensiones no se queden en el papel. La autoridad no precisó cuántas revisiones se realizan al mes ni qué sanciones adicionales podrían aplicarse a quienes insisten en edificar en zonas prohibidas.
Chimalhuacán forma parte de la zona oriente del Estado de México, una región con alta densidad poblacional y presión constante por suelo habitacional. En ese contexto, la verificación previa de los predios y la difusión de los límites urbanos son herramientas prácticas para que las familias eviten invertir en terrenos que después no podrán regularizar o que representan un peligro para su integridad.
