La Comisión Federal de Electricidad (CFE) desarrollará un nuevo enlace eléctrico submarino hacia Cozumel con una inversión estimada en 3 mil 563 millones de pesos, como parte del proyecto denominado Playacar–Chankanaab II. La obra busca ampliar la capacidad y confiabilidad del suministro en la isla, que depende de infraestructura proveniente del continente y enfrenta una demanda creciente por su actividad turística y comercial.
La gobernadora Mara Lezama destacó que la obra contribuirá a fortalecer los servicios de la isla y a generar condiciones para la llegada de inversiones. “Con esta obra avanzamos hacia un Cozumel con mayor capacidad para recibir inversiones, fortalecer sus servicios y acompañar el desarrollo de su comunidad. Cozumel tiene un gran futuro”, expresó.
El anuncio ocurre en un contexto donde Cozumel, uno de los principales destinos de cruceros y buceo en el Caribe mexicano, ha registrado un crecimiento sostenido en su actividad turística y comercial. Ese dinamismo incrementa la presión sobre la infraestructura energética local, que debe atender tanto a la población residente como a los visitantes y a los sectores productivos, incluidos hoteles, restaurantes y servicios turísticos.
Para los habitantes de la isla, la ampliación de la red eléctrica podría traducirse en un servicio más estable y con menor riesgo de interrupciones, un problema que en temporadas de alta demanda o ante fallas en el enlace existente ha afectado a comercios y hogares. La continuidad del suministro es particularmente crítica para actividades como la refrigeración de alimentos, los sistemas de bombeo de agua y la operación de equipos médicos y de comunicaciones.
El proyecto también apunta a reducir la dependencia de una sola fuente de transmisión, lo que en términos prácticos significa mayor resiliencia ante contingencias. La incorporación de una red subterránea de media tensión y de nuevas subestaciones permitiría distribuir mejor la carga y atender con mayor eficiencia los picos de consumo, especialmente en zonas hoteleras y de mayor densidad urbana.
Sin embargo, la ejecución de una obra de esta magnitud implica retos técnicos y ambientales. La instalación de líneas submarinas requiere estudios de impacto, coordinación con autoridades marítimas y portuarias, y una planeación cuidadosa para no dañar arrecifes ni áreas protegidas, que son parte del atractivo turístico y del patrimonio natural de Cozumel. Hasta ahora no se han detallado los plazos de licitación, construcción ni entrada en operación.
El anuncio se suma a otros esfuerzos por modernizar la infraestructura eléctrica en zonas turísticas del país, donde la demanda crece a un ritmo que a menudo supera la capacidad instalada. Para los residentes y empresarios de Cozumel, el proyecto representa una señal de que se atiende un cuello de botella histórico, aunque su impacto real dependerá de que la obra se concrete en tiempo y forma, y de que el suministro se traduzca en tarifas y servicios competitivos para la isla.
