Autoridades estatales y federales desplegaron una prospección forense en tres polígonos cercanos a la comunidad de El Durazno, en el municipio de Jerez, Zacatecas, como parte de los trabajos para localizar restos humanos o indicios vinculados a desapariciones. Las labores incluyeron vuelos con drones que cubrieron una superficie aproximada de 60 hectáreas, de acuerdo con la información difundida por el gobierno estatal.
En las células de búsqueda participaron integrantes de la Comisión Local de Búsqueda de Personas, la Fiscalía Especializada en Atención a la Desaparición Forzada y Desaparición Cometida por Particulares, y la Comisión Nacional de Búsqueda. También se sumaron ocho representantes de colectivos de familias de personas desaparecidas, quienes acompañaron las tareas en campo.
El operativo contó con la presencia de la Comisión Ejecutiva de Atención Integral a Víctimas del Delito y de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas, además de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la Policía Municipal de Jerez. Esa combinación de instancias busca dar certeza y transparencia a los trabajos, según el enfoque institucional.
La prospección forense es una etapa técnica que consiste en revisar el terreno en busca de alteraciones, objetos o restos que puedan indicar la presencia de fosas o entierros clandestinos. A diferencia de una excavación formal, la prospección permite delimitar áreas prioritarias antes de intervenir con maquinaria o trabajo manual, lo que reduce el riesgo de dañar evidencia.
El uso de drones en este tipo de operativos se ha extendido en México porque permite cubrir extensiones amplias en poco tiempo y detectar irregularidades en el suelo o cambios de vegetación que no son visibles a ras de tierra. En Jerez, la superficie sobrevolada equivale a unas 60 canchas de futbol profesional, una escala que difícilmente podría revisarse solo con caminatas.
La participación de colectivos de familias es un componente sensible en estos procesos. Organizaciones de madres y padres buscadores han insistido en que su presencia garantiza que las autoridades no abandonen los sitios sin resultados y que las diligencias se realicen con perspectiva de derechos humanos. En Zacatecas, la búsqueda de personas desaparecidas ha sido una demanda constante de estos grupos.
Zacatecas ha figurado entre las entidades con mayor número de reportes de desaparición en los últimos años, aunque las cifras oficiales varían según el registro y la fecha de corte. La Comisión Nacional de Búsqueda mantiene un registro nacional que incluye casos de personas no localizadas, y los colectivos suelen señalar que los subregistros y la falta de seguimiento dificultan dimensionar el problema.
Para las familias, una prospección como la de Jerez representa una oportunidad de obtener respuestas, pero también un momento de alta carga emocional. Los resultados no son inmediatos: los indicios hallados deben ser procesados por servicios periciales y, en su caso, confrontados con bases de datos genéticas para intentar identificaciones.
El operativo en El Durazno no implica por sí mismo que se hayan encontrado restos, pues la información disponible solo describe las acciones de búsqueda. La autoridad no precisó si hubo hallazgos ni cuánto tiempo durarán los trabajos en la zona, por lo que se espera que en los próximos días se den a conocer avances o conclusiones.
La coordinación entre los tres niveles de gobierno y los colectivos será clave para que las diligencias no queden en un acto simbólico. La experiencia de otras entidades muestra que la continuidad de las búsquedas, la sistematización de la información y la atención a las víctimas son condiciones para que estos operativos tengan consecuencias concretas en la localización de personas.
